sábado, 27 de abril de 2013

¿Por qué se suspira?

Los mayas, ni tan únicos ni tan aislados


Las profecías mayas sobre el fin de los tiempos no sólo despertaron la curiosidad y la superstición popular, sino el interés científico por esta civilización asentada durante casi tres milenios en las tierras que hoy corresponden a México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.
Si hace unos meses se difundió la teoría de que el cambio climático pudo suponer el colapso del esplendor maya, alrededor del siglo XI, un estudio de la Universidad de Arizona que hoy publica “Science”sugiere que este pueblo pudo haber desarrollado su cultura y arquitectura por contacto con otros grupos. Hasta ahora se daba por buena la teoría de que los mayas eran la continuación de los olmecas, la “cultura madre” de las civilizaciones mesoamericanas, o que habían surgido “espontáneamente” sin vínculos ni influencias de otros pueblos.
Takeshi Inomata, Daniela Triadan y su equipo de investigadores sostienen que ninguna de estas teorías puede contar la historia completa de los mayas. “En términos de los orígenes de la civilización maya del bajío, su relación [con los olmecas] es siempre el foco de debate. Ahora decimos que probablemente no fueron sólo los olmecas, sino varios otros grupos –por ejemplo, los asentados en Chiapas central y en la costa sureña del Pacífico– quienes mantuvieron importantes interacciones con los mayas”, explica Inomata.
Cuando las comunidades sedentarias comenzaron a aparecer en las tierras bajas mayas del sur de México, Guatemala y Belice, durante el conocido como Periodo Preclásico Medio –entre los años 1.000 y 700 A.C.–, los olmecas de la Costa del Golfo ya estaban bien establecidos en regiones cercanas, sostienen los estudios tradicionales. Ellos habrían aportado el arte y las estructuras políticas a otras poblaciones. Así, el centro costero olmeca de La Venta presenta estilos arquitectónicos reconocibles en el enclave maya de Ceibal. Pero Inomata y su equipo, a través de mediciones de datación mediante radiocarbono, hacen retroceder algunas estructuras ceremoniales en Ceibal, como plazas y plataformas, dos siglos antes del desarrollo de La Venta. Eso supondría que las pirámides en Ceibal probablemente se originaron tras amplios intercambios culturales que se dieron a lo largo del sur de Mesoamérica desde 1.150 a 800 A.C.
Cambio social
“El principal complejo de Ceibal está compuesto por un área de plaza, una plataforma occidental o pirámide y un montículo. Esto es generalmente conocido como un ‘Conjunto Grupo-E’, y pueden ser encontrados a lo largo de Mesoamérica”, dice Inomata. Varios investigadores se han resistido a usar el término para referirse a las estructuras de La Venta, dado que éste fue originalmente acuñado para describir la arquitectura maya, pero Inomata y su equipo argumentan que las construcciones ceremoniales de La Venta también deberían ser clasificadas como Conjuntos Grupo-E: “Posiblemente, sus usos fueron muy similares”.
Considerados en su conjunto, los hallazgos no sugieren que la civilización maya fuera anterior a la olmeca, ni que los mayas se hayan desarrollado independientemente, sino que los mayas participaron activamente en un importante cambio social que se dio en una amplia área. “Estamos viendo esta nueva forma de arquitectura, la cual probablemente refleja una nueva forma de sociedad y orden social que no emergió desde un centro como el olmeca de la Costa del Golfo, sino a través de amplias interacciones entre diversos grupos, incluyendo a los mayas del bajío”.

http://www.abc.es/ciencia/20130426/abci-mayas-unicos-aislados-201304251709.html

viernes, 29 de marzo de 2013

Vida, sexo y muerte, bajo las cenizas de Pompeya y Herculano

El British Museum resucita el lado más doméstico y cotidiano de las dos ciudades

Su mundo desapareció en 24 horas. Vivían sin saber que bajo las laderas fértiles del Vesubio latía el germen de su propia destrucción, que llegó por sorpresa en el año 79 antes de Cristo. Los habitantes de Pompeya, entre 12.000 y 15.000 personas según se estima, y los de la vecina localidad costera de Herculano, con unos 4.000 habitantes, murieron sepultados por sus propios techos, asfixiados por los gases tóxicos de la erupción, o carbonizados por un flujo abrasador de roca y aire ardiendo que se abalanzó sobre Herculano a 30 metros por segundo y 400 grados de temperatura.
Una nube volcánica de 35 kilómetros llevó la oscuridad a la bahía de Nápoles. La falta de visibilidad impedía la huida a los pompeyanos, que tuvieron unas pocas horas más de vida. Pero su mundo había sido el del aire fresco que disfrutan los actuales visitantes cuando recorren sus calles ordenadas, con el volcán al fondo. Un universo urbano de placeres y gozos cotidianos que desvela con sorprendente ternura la exposición que inaugura mañana el British Museum: «Vida y muerte en Pompeya y Herculano».
La muestra actúa como una varita mágica que insufla vida a las piedras muertas, reconstruyendo con sorprendente eficacia a través de 450 objetos (algunos no habían salido nunca de Italia) aquellas escenas que solo la imaginación del turista podía hasta ahora recrear. Y la vida romana que enseña está muy lejos del rugido de los gladiadores. Pompeya y la pequeña Herculano eran localidades cosmopolitas con una fuerte proporción de esclavos libres entre sus ciudadanos. Se estima que Pompeya debió tener entre 9 y 30 burdeles, la misma ciudad en cuyas paredes se han encontrado más de 50 graffitis con citas del poeta Virgilio. Un mundo de escenas tabernarias y conversaciones de alcoba que lleva a «The Times» a proclamar que «Sexo en Nueva York» ya lo descubrieron los romanos.
«Pompeya y Herculano eran dos ciudades romanas ordinarias que tuvieron un final extraordinario, y es esa ordinariedad la que nos dice tantas cosas de la vida de los romanos», explica Paul Roberts, comisario de una exposición estructurada siguiendo la vida en las calles, primero, y las diferentes estancias de las casas después. En ellas, las familias de Pompeya se retrataban con un sorprendente afán ilustrado e igualitario. Una de las pinturas muestra a «Terentius Neo y su mujer» codo con codo. Él sujeta un pergamino enrollado, símbolo de poder y sabiduría asociado a los cargos públicos, mientras ella se abraza a una tabla de escribir en representación de su estatus intelectual. «El papel de la mujer era muy diferente al de otras sociedades, como la griega», explica Roberts.

Equilibrio entre sexos


Un buen ejemplo es la estatua de la sacerdotisa Eumachia, que guarda todavía el color rojizo de su cabello. Sufragó de su bolsillo el edificio más grande del foro pompeyano, y el reconocimiento que concitaba es evidente. «No quiere decir que fueran iguales, no lo eran, porque no podían votar o asumir cargos públicos, pero mujeres como Eumachia constituyen un nuevo estrato de la sociedad romana», cree.
También las desinhibidas escenas de sexualidad conyugal que muestran algunos de los frescos más llamativos de la muestra apuntan a ese equilibrio (relativo) en las relaciones entre sexos. En un fresco encontrado en la Casa de Lucius Caecilus, la pareja parece entretenida con las posturas sexuales, ella de espaldas, desnuda y reclinada sobre él, mientras un esclavo difuminado al fondo espera sus instrucciones. La pintura colgaba en el patio de la casa, a la vista de todos. Como explican los responsables de la exposición, «los romanos estaban muy habituados a las imágenes de erotismo y sexualidad, que a menudo veían más como símbolos de fertilidad, superstición o, simplemente, de humor».
Es ese sentido del humor el que explica algunas imágenes más subidas de tono, como el de un lascivo sátiro que sujeta el pecho de una ménade, o la estatua del dios Pan en lo que antiguamente se definía como ayuntamiento carnal con una cabra. Esta jocosidad conmocionó a los arqueólogos que la encontraron a mediados del siglo XVIII en un jardín de Herculano, y se enseña en una sala aparte en el Museo de Nápoles. Pero el British Museum ha preferido integrarla en la muestra con un pequeño aviso para los padres. «No hay violencia, es una representación inofensiva y un buen ejemplo del sentido del humor con el que introducían en sus vidas temas como el sexo o la muerte», explica Roberts a ABC.
La vida en el hogar está ilustrada por delicados objetos, como una cuna de bebé de madera recuperada de la ira del volcán, o un banco para hacer una pausa en los paseos por los patios y jardines, reconstruidos con toda su calma por el museo londinense. En la calle, los residentes menos adinerados buscaban diversión en la tabernas como la de Salvio, de la que se salvaron algunos de los frescos más reveladores de la cotidianeidad pompeyana. «Aquí», exige un cliente al camarero. «No, me toca a mí», contesta otro. Las cocinas, un espacio menor en las casas, muestran las sopas y guisos de lentejas, alubias o cebolla que preparaban cuando estalló el Vesubio. Y la subrepticia presencia de higos cuestiona la trágica fecha del 24 de agosto atribuida a Plinio el Viejo, al ser octubre el mes de esta fruta.

Moldes de escayola para los muertos

sábado, 16 de febrero de 2013

Carpe diem

Carpe diem es una locución latina que literalmente significa "aprovecha el día", lo que quiere decir es «aprovecha el momento, no lo malgastes». Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, I, 11):
Original:
Carpe diem quam minimum credula postero
Traducción literal:
Agarra el/este día cuan/que mínimo crédito al posterior

"Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimun credula postero" Mientras hablamos, huy el envidioso tiempo. Aprovecha el día, y no confíes lo más mínimo en el mañana.

La traducción menos literal y más comprensible para el hablante moderno sería "Aprovecha el día y no confíes en el mañana". Se puede entender como "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" o también como "vive cada momento de tu vida como si fuese el último".
Es un tópico literario, un tema recurrente en la literatura universal como una exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado, malgastándolo; o bien, para disfrutar los placeres de la vida dejando a un lado el futuro, que es incierto. Cobra especial importancia en el renacimiento, en el barroco y en el romanticismo.

Este tópico respecto a las diferentes épocas literarias ha ido variando en la forma de entenderlo. Durante el periodo de la Edad Media era entendido como: "vive el momento porque vas a morir pronto". Posteriormente durante el Renacimiento, los ideales de belleza y perfección hicieron entenderlo de la siguiente forma: "vive el momento porque vas a envejecer pronto". Finalmente en la época Barroca este tema se volvió a interpretar de la misma forma que en la Edad Media, pero con bastante más intensidad en cuanto a la muerte. También es el último momento cuerdo que se tiene cuando se va a morir.
Así puede representar síntomas de irresponsabilidad así como falta de consciencia en el ser. Pero también la actitud de vivir intensamente cada instante, de afrontar la vida con optimismo y alegría.
Es la frase principal de la película "El club/La sociedad de los poetas muertos (según el título español o hispanoamericano), protagonizada por Robin Williams y Robert Sean Leonard, la cual señala "aprovecha el momento" como una forma de llevar a cabo los sueños y deseos más profundos guardados en el interior de cada uno de los personajes, los jóvenes estudiantes del colegio Welton, gracias a la guía del nuevo profesor de literatura, encarnado por Williams, el Sr. John Keating. Deseos y sueños que van en contra de los deseos y sueños de los padres de los respectivos jóvenes.

http://es.wikipedia.org/wiki/Carpe_diem

lunes, 11 de febrero de 2013

Vestigia Nulla Retrorsum

“Vestigia Nulla Retrorsum” tomado de la fábula del zorro y el león según el poeta Horacio “Quia me vestigia terrent, / Omnia te adversum spectantia / Nulla retrorsum”, dijo el zorro al león que lo había invitado a su guarida. “Temo esos pasos, todas las huellas llevan a tu hogar, pero ninguna indica el camino de regreso.’’  Mientras que la traducción más común sería "No dar un paso atrás", step backward.
El rey de los animales estaba enfermo en su antro y mandó a hacer pregón a todos sus vasallos para que cada especie enviase una embajada a visitarlo, con el bien entendido de que serían bien tratados, tanto los mensajeros como la gente de su séquito, a fe de León.  El edicto del príncipe recibió exacto cumplimiento, cada especie de animales envió mensajeros. 
Pero cuando el zorro llegó se detuvo en la puerta de la caverna. Al verlo el león lo invita a pasar a lo que el zorro responde: "las huella señaladas en el camino de los que van a rendir homenaje, todas sin exceptuar una, están en dirección a la caverna. No hay ninguna que indique regreso. Esto da que pensar. Dispénseme su majestad, muchas gracias por su salvaconducto pero en el antro real veo muy bien la entrada, pero no la salida"

miércoles, 30 de enero de 2013

Ochenta años del ascenso de Adolf Hitler al poder













Y ahora, señores míos, que Dios los asista", dijo el anciano presidente del Reich, von Hindenburg, en el momento en que otorgaba el poder a Adolf Hitler el 30 de enero de 1933. De todos los aniversarios del Tercer Reich, posiblemente sea este episodio histórico el que más ayude a reflexionar sobre el ascenso de Hitler al poder, el punto de inflexión en el que confluyen todos los factores que propiciaron el triunfo del nazismo y, sobre todo, en el que se revelan las carencias políticas y sociales de la Alemania de Weimar, en las que Berlín sigue obsesionada por no volver a caer.La humillante Paz de Versalles había sumido al país en un peculiar estado de ánimo colectivo de frustración. La crisis económica había desembocado en un paro desesperanzador, de forma que muchos militantes socialdemócratas justificarían su conducta años más tarde recordando que Hitler, por lo menos, les había dado trabajo.La decisión de Bundesbank de imprimir moneda para salvar la situación había llevado la inflación a cuotas delirantes de manera que la tradicional clase media ahorradora alemana se había arruinado, mientras que los oportunistas que se habían endeudado para invertir en inmuebles y joyas se habían hecho millonarios.Ante la miseria, el hambre y la falta de atención sanitaria, el ocio se convirtió en un medio de evasión de masas a través de una poderosa industria del ocio en torno a los medios de comunicación, el cine y los clubes nocturnos, en un ambiente de depravación y decadencia moral como nunca había vivido Alemania. Todo y todos estaban en venta. La Revolución de noviembre, además, había provocado la aparición de los 'Freikorps' y las organizaciones de defensa, bandas armadas que sembraban la violencia y el terror en las calles.Pero todo esto no hubiese sido suficiente sin una maniobra política desesperada en medio de una maraña de intereses rastreros que enfrentaban a los miembros del más estrecho círculo del canciller alemán. El poder ya no residía en el pueblo ni el Parlamento democráticamente electo, sino en el presidente Hindenburg, que a sus 67 años y arrastrando una mala salud era propenso a ser manipulado por su propia camarilla.Por un lado, el partido nazi estaba dividido y en quiebra. Sus seguidores más radicales, ante la falta de resultados y protagonismo, estaban abandonando sus filas, pasándose al comunismo, y otros dirigentes con Strasser le disputaban a Hitler el control. Esto constituía una tesitura de debilidad interna que le impulsó a buscar apoyos fuera.Por otra parte, y al igual que su predecesor, el nuevo canciller von Hindenburg resultó incapaz de conseguir la mayoría parlamentaria y necesitaba un pacto para gobernar en el que Hitler seguía negándose a conformarse con la Vicecancillería. Quería el primer puesto. Franz von Papen, que acababa de perder el cargo de canciller y contaba todavía con la confianza de Hindenburg, pactó con Hitler el 4 de enero: influiría en el presidente a cambio de un lugar de poder en la futura coalición. El 22 de enero, Hitler se reunió con Otto Meissner y con Oskar von Hindenburg, secretario e hijo del presidente respectivamente, consiguiendo su apoyo.Finalmente, tal día como hoy hace 80 años, Hitler fue nombrado canciller de Alemania y ni sus socios de Gobierno ni los ricos industriales que habían apoyado su causa lograrían ya controlarle. Esa misma tarde tuvo lugar desde la Wilhelmstrasse un desfile de camisas pardas que cortó el tráfico en el centro de Berlín durante cinco horas, mientras Hitler se encerró en la Cancillería, sumido en un monólogo del que iba haciendo partícipes, a trompicones, a los subordinados y sus esposas que acudían a felicitarle. Era la elaboración interna de todo un programa que quedó resumido en esta frase, recordada por Emmy Göring: ha dado comienzo la máxima revolución racial alemana de la Historia universal.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/29/internacional/1359461090.html

domingo, 27 de enero de 2013

El patito feo, o la capacidad de no resignarse

Esta narración nos indica a los niños y a los adultos que no hay que sentirse avergonzados de nuestras peculiaridades. ¿Y qué más nos dice la metáfora del cuento? Nos habla de la autoestima y de la aptitud de no claudicar.
























Por Mecha Carreira
El patito feo nos trae la esperanza de que las diferencias innatas no son “feas”, si uno no se avergüenza de ellas, llegado el momento, conducirán a beneficios concretos que traerán un futuro brillante. ¿Nos hemos sentido “patitos feos”? ¿Alguna vez creímos ver en esta narración nuestra historia? Bien, porque estábamos captando lo arquetípico de nuestra vida.
James Hillman, discípulo de Jung, introduce el concepto de story awareness o consciencia de la narrativa, que es la capacidad de encontrar la secuencia y el significado en una historia. Si de niños nos han contado o leído cuentos estamos familiarizados con lo que es una narración. Ya tenemos pautas en el inconsciente que nos permiten ver nuestra propia existencia como una narración al estilo de los cuentos de hadas: podemos organizar los hechos de nuestra vida cotidiana en experiencias significativas, los sucesos integran una trama que cobra un sentido. A través de la narración, lo simbólico penetra en el inconsciente, y ayuda a comprender la experiencia en su totalidad. La consciencia de la narrativa (story awareness), capacita para encontrar la propia narrativa, en sus facetas luminosa y sombría.
Entender o aceptar que en determinado momento uno es un “patito feo”, que la narrativa de nuestra vida se asemeja a esa historia, nos aporta un horizonte de significado. ¿Qué es el horizonte de significado? Es un marco de referencia en el que los hechos de la vida cotidiana hallan un hilo conductor que los integra. No sólo el niño podrá conciliar las experiencias que vive y encontrarles un sentido, también el adulto logrará visualizar que esa secuencia incoherente y anárquica de sucesos, sin relación aparente unos con otros, puede ordenarse. Gracias a esto, advierte que su vida tiene un horizonte, una trama.
Repensemos el cuento El patito feo. Esta historia muestra que ser distinto no es malo y también que en determinado momento hay que renunciar a los deseos de dependencia (inmaduros, infantiles) y buscar una vida independiente más satisfactoria. Es importante en la sociedad contemporánea -donde los cambios son la constante y es necesario pasar por distintas pruebas: cambios de trabajos no deseados, mudanzas, rupturas afectivas-, contar con héroes que deben salir al mundo real, valerse por sus propios medios y hacer su camino apoyados en su confianza interior.
El héroe-patito deambula solo durante un tiempo y –al igual que muchos de nosotros-, por momentos se siente aislado, sin rumbo, en una búsqueda cuyos contornos son difusos. El destino del héroe-patito señala que podemos encontrarnos perdidos, abandonados en la vida, transitando a tientas en medio de la noche o el frío, pero que no hay que detenerse ni resignarse, en el camino se recibirá ayuda en el momento oportuno. Este ser solitario es capaz de aprender de cada experiencia, enriquecerse con ella y seguir, y al mismo tiempo, establecer relaciones satisfactorias y llenas de sentido, a pesar del entorno que lo rodea.
¿Qué nos dice el Patito? Para no quedar indefensos ante los caprichos del destino, hay que desplegar los recursos internos; de esta forma las emociones, la imaginación y el intelecto se apoyan y enriquecen mutuamente. Las emociones y sentimientos positivos proveen energías para desarrollar nuestra racionalidad. Pero, esto no es suficiente para sobrellevar las adversidades, hace falta la esperanza que es capaz de socorrernos en los infortunios con que, inevitablemente, nos topamos.
Según Hillman, la narrativa de los cuentos de hadas tradicionales tiende a expandir la consciencia. Por eso estas historias deben ser contadas con la mínima interferencia del racionalismo contemporáneo, que tiende a desmenuzar el sentido de los cuentos con leyes lógicas. Pero estas historias encierran una realidad alterna y fantástica, que da lugar a que afloren todas las posibilidades, más allá de una realidad concreta.
Poder fantasear es una actividad creativa que ayuda a interpretar e insertar sucesos aislados de la vida en situaciones arquetípicas que ayudan a entender la experiencia y liberar su significado. Hillman considera que, si se pierde esta mirada metafórica sobre nosotros y nuestro mundo, podemos quedar atrapados en lo literal, y perder la riqueza simbólica de la experiencia y la capacidad de integrarla en un horizonte de significado.
Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón, jamás soñó que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo. El patito feo, de H. C. Andersen.
http://rouge.perfil.com/2013-01-27-24107-el-patito-feo-o-la-capacidad-de-no-resignarse/

domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Por qué los ricos "menosprecian" a los pobres?

El desprecio de los ricos por los menos privilegiados tiene raíces históricas, según la historiadora Mary Beard, profesora de la Universidad de Cambridge.
En el siguiente artículo especial para la BBC, Beard explica por qué los prejuicios de clase no son una novedad.


En la antigua Roma, las clases bajas podían ser realmente bajas.
Había bandas de "buenos para nada" y "vagabundos" que pasaban toda la noche en bares de mala muerte, ahogando sus penas en alcohol. Además de hablar sobre los conductores de cuádriga (el equivalente antiguo de los futbolistas), su único entretenimiento era armar pelea y apostar.
Se sentaban en las mesas de juego, y hacían ruidos horribles con sus narices.
Está de más decir que esta imagen sobre la vida de un pobre en Roma no proviene de los mismos pobres.

Fantasías de ricos
Los párrafos de más arriba citan, casi palabra por palabra, la descripción de las condiciones sociales en la capital del Imperio Romano que ofreció un historiador pudiente del siglo IV, Amiano Marcelino.
Para ser justos con Amiano, también dijo muchas cosas crudas sobre la élite. "Son esas personas que un día son demasiado amigables y al próximo ni te reconocen, que gastan demasiado dinero en comer bien o -para introducir un toque característico de Roma- se rodean con batallones de sirvientes eunucos".

Pero esta visión sobre el comportamiento de la clase baja es el tipo de fantasía que han tenido los ricos desde entonces.
Yo creo que Amiano nunca pisó un bar corriente cualquiera y nunca pensó en la falta de lógica de lo que estaba diciendo: si estos personajes realmente eran tan pobres, ¿acaso cómo podían pagar por lo que consumían toda la noche?

Doble moral
Y en cuanto a las apuestas, es el caso clásico de los dobles estándares morales. A la élite romana le gustaba apostar.
El emperador Claudio incluso escribió un libro sobre cómo ganar con los dados y una de las frases más famosas jamás pronunciadas por un general romano surgió justo en una mesa de apuestas: "Alea iacta est

" o, en español, "el dado está echado" o "la suerte está echada", como se cree que dijo Julio César.
Pero apenas los pobres mostraban un interés similar por las apuestas, la élite se asustaba y empezaba a predecir un colapso moral inminente.
En términos generales, los romanos de clase alta no tenían mucho tiempo para dedicarle a los pobres, ya fueran libres o esclavos, aunque también les tenían algo de miedo. Con frecuencia se referían a ellos como una "turba" o "multitud".

Las luchas de gladiadores eran un espectáculo popular en el mundo antiguo.
Pero más allá de los insultos o los apodos que usaban, lo cierto es que las fechorías que los ricos atribuían a los pobres de la antigua Roma se parecen sorprendentemente a las que todavía escuchamos hoy.
Para comenzar, se culpaba a los pobres de abusar de los servicios que se les ofrecían, no por parte del estado de bienestar sino por sus benefactores ricos.
Amiano, por ejemplo, señaló con disgusto cómo los pobres pasaban sus días merodeando por los toldos del teatro que se instalaban para que los asistentes romanos comunes y corrientes pudieran protegerse del ardiente sol durante las presentaciones al aire libre.

"Aquí", vociferó, "hay personas que prácticamente están viviendo bajo los toldos".
Tal vez no se le había ocurrido que se trataba de personas que no tenían ningún lugar a donde ir para refugiarse. Digo: ¿Por qué tendría alguien que pasar su vida deambulando si tiene una casa a donde llegar?

"Parásitos de los subsidios"
El merodeo en los toldos del teatro no es un gran tema hoy en día. Pero, de todos modos, las quejas de Amiano tienen mucho en común con las quejas modernas sobre los "parásitos de los subsidios".
Mi madre, que vivió durante la fundación del servicio de salud pública de Reino Unido, el NHS, se acordaba de cómo en los '40 y '50 la prensa estaba llena de historias sobre cómo algunas personas estaban poniendo casi de rodillas a la economía de la nación porque estaban comprando no uno sino dos pares de anteojos del NHS, además de dos cajas de dientes postizos.

Como señalaba con frecuencia, ¿para qué podría alguien necesitar dos cajas de dientes? ¿para tener una de repuesto, por si la primera se pierde?
Algunas obsesiones más recientes se refieren a los holgazanes inmorales que aparentemente escogen tener otro bebé para incrementar los subsidios que reciben del estado.

Supongo que debe haber algunas personas que sí intentan esto, pero en todo caso lo que necesitan no es una clase de moral sino una de matemáticas y economía del hogar.
Pero imaginar que una gran cantidad de personas transitan por ese camino es una opinión absurda sobre todo el proceso reproductivo y de sus incertidumbres, el dolor, las responsabilidades y los gastos.
No es algo que escuche con frecuencia en boca de muchas mujeres.
La otra manera en que la clase alta tradicionalmente habla de los que son menos afortunados es, por supuesto, dividiéndolos en los pobres buenos y los pobres malos.

"Familias trabajadoras"
En el siglo XIX se hablaba de los pobres de "mérito" y los de "poco mérito". Nuestro equivalente de los de mérito son "las familias trabajadoras".

Los políticos de todos los partidos mencionan todo el tiempo esta frase en la radio o la televisión. Es casi como si se les hubiera dicho que nunca pueden decir sólo "familias", sin su adjetivo acompañante.
Tal vez yo no soy muy influenciable, pero cada vez que los escucho siento simpatía hacia los irresponsables, perezosos o -por Dios santísimo- por los solteros que no tienen familias. ¿Acaso son menos dignos del tiempo de nuestros políticos y de nuestro cuidado sólo porque no tienen hijos?
Pero hay puntos más serios que deben ser discutidos.
Para comenzar, no se requiere mucho cálculo político para ver que si se considera a algunas personas "de poco mérito", muy pronto se convertirán en eso. No hay mejor forma de convertir a un niño en un problema que enviarlo al rincón como castigo.
Pero bueno, con el riesgo de sonar algo santurrona, también hay una pregunta irritante sobre el progreso humano. Sería bueno pensar que hemos avanzado un poco desde la época de Amiano hace más de 1.500 años.
En algunos casos, por supuesto, lo hemos hecho. Nos podemos considerar afortunados de saber que los ricos no se rodean de batallones de sirvientes castrados.

¿Pero no sería también una señal de progreso si tratáramos a todos como personas dignas de cuidado, más allá de si tienen mérito o son trabajadoras?
Sería bueno pensar, en otras palabras, que podríamos convertir en prioridad el cuidado de los antisociales, las personas con sobrepeso, los fumadores y hasta quienes hacen ruidos horribles con sus narices.
Pero me temo que no hacemos eso todavía.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/12/121115_opinion_ricos_pobres_menosprecio_tsb.shtml