sábado, 14 de septiembre de 2013

El cacao es amazónico y ya se consumía hace 5.500 años


El cacao es amazónico y no centroamericano, como se creía hasta ahora, y ya se consumía hace 5.500 años, o eso al menos se desprende de la investigación desarrollada por varios arqueólogos ecuatorianos y franceses, que hallaron restos de una gran cultura en el sureste de Ecuador.
Este grupo encontró evidencias químicas y físicas de cacao, de la variedad "fino de aroma" -muy demandada actualmente por la industria del chocolate en el mundo-, en los vestigios de unos recipientes hallados en la provincia de Zamora Chinchipe, en la Amazonía ecuatoriana.
Francisco Valdez, que dirige la misión de investigación en el yacimiento Santa Ana-La Florida, en el cantón Palanda de Zamora Chinchipe, aseguró que el cacao fue criado en la alta Amazonía y desde allí, de alguna forma, fue trasladado a Centroamérica.
"En realidad -dijo-, el cacao no es originario de esa zona", de Centroamérica, como se ha conocido hasta ahora, pues se presume que, incluso, hace unos 7.000 años ya había crecido en la cuenca alta de la Amazonía.
Su uso social data de hace 5.500 años, según las pruebas de carbono 14 a las que fueron sometidos los vestigios hallados de la cultura Mayo-Chinchipe-Marañón, descubierta en 2002 en la zona y que al parecer se extendió por la selva peruana hasta el mayor afluente de la parte alta del río Amazonas.
En Centroamérica existen datos del uso del cacao, por parte de la cultura Olmeca, de hace unos 3.000 años, cuando tuvo un desarrollo importante y se extendió por Guatemala, Honduras y Nicaragua, además de México, en Norteamérica.
"El cacao es amazónico y por algún mecanismo fue llevado a esta zona de Centroamérica donde cobró una importancia cultural muy importante", añadió Valdez que lidera el proyecto en Zamora Chinchipe, con el auspicio de los institutos de Patrimonio Cultural (INPC) de Ecuador y de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Vuelo transpolar. Buenos Aires - Auckland - Sydney

Antaño la factibilidad de comunicación aerocomercial de la Argentina con Australia y Nueva Zelanda estaba limitada a una ruta que, básicamente, debía cumplir el itinerario Buenos Aires-Los Angeles-Honolulú-Auckland-Sydney. Como era necesario utilizar los servicios de varias compañías, con los trasbordos y esperas del caso, el viaje duraba varias decenas de horas. El vuelo directo desde el aeropuerto internacional de Ezeiza y Auckland (con escala técnica de reaprovisionamiento en Río Gallegos) insume aproximadamente trece horas de vuelo efectivo (tiempo de vueloblock, o sea, en tanto funcionen los motores); desde Auckland a Sydney el tiempo de vuelo es de tres horas. En el regreso no es necesaria la escala técnica en Río Gallegos —por cuanto los vientos favorables permiten ahorrar combustible— y por ello la duración del vuelo se reduce considerablemente. El servicio se cumple con aviones “Jumbo” (técnicamente: Boeing 747-287 B, serie 200, de cabina ancha), dotados de cuatro turbinas, con velocidad de crucero de 990 Km./hora (0,85 match, es decir, el 85% de la velocidad del sonido), a una altura promedio de 14.000 m. El combustible es kerosene homogeneizado de gran pureza, con tanques que alojan aproximadamente 200.000 litros al despegue, lo que reporta una autonomía de vuelo de doce horas. La capacidad de carga incluye 334 pasajeros (25.000 Kg.), 7.000kg de equipajes y 20.000 Kg. de carga adicional en bodegas. El avión tiene un largo total de 70,60 m, una envergadura de 59,64 m y una altura de 19,58 m. El instrumental de vuelo es complejo: tres equipos de navegación inercial (que lo liberan de los apoyos terrestres), tres pilotos automáticos que le permiten aterrizar “a ciegas”, computadoras para controlar rumbos, etc. En suma, un alarde de la actual tecnología.
Un inconveniente es que la tripulación de los vuelos transpolares están expuestos a niveles de radiación cósmica y solar inusualmente altos. El físico estadounidense Robert Barish asegura que el nivel de radiación recibido por cada uno de estos viajes equivale al de tres radiografías, una cantidad muy por encima del umbral aconsejado por la directiva europea y otras regulaciones internacionales. Según los expertos, el motivo por el que estas radiaciones son especialmente altas en estos vuelos está en la atracción magnética que las regiones polares ejercen sobre las partículas procedentes del espacio. Además, el alarmante adelgazamiento de la atmósfera en ambos polos contribuye a agravar el efecto. Estas dosis de radiación ya son especialmente altas en los vuelos convencionales. De hecho, determinados tipos de cáncer son estadísticamente más frecuentes en pilotos y azafatas que entre el personal de tierra. Y algunas compañías europeas han adoptado como política la permanencia en tierra de sus empleadas embarazadas. De momento, las compañías con vuelos transpolares no informan a los pasajeros de este tipo de riesgos pero afirman que toman medidas como la medición constante de las radiaciones solares. Algunas empresas como la Continental o la United Airlines han empezado a desviar los aviones por zonas menos expuestas a la radiación, y cada vez son más los pilotos y expertos que exigen que se tomen medidas sobre el tema. (fuente:www.fogonazos.es)

jueves, 5 de septiembre de 2013

Las sorprendentes pinturas escondidas en libros del siglo XIX

UNIVERSIDAD DE IOWA
«Otoño» de Robert Mudie
Las pinturas en el borde delantero de los libros es una singular forma de ocultar un cuadro de forma que solo sea visible cuando sus páginas abren en abanico. Los ejemplos más antiguos de esta técnica datan de 1650.
Hace unos días Colleen Theisen, que trabaja en la difusión y enseñanza de colecciones especiales y archivos de la Universidad de Iowa (EE. UU.), compartió a través de las redes sociales un gif animado en el que se puede ver cómo aparecen y desaparecen las pinturas en una serie de libros.

Los ejemplares científicos sobre las estaciones fueron escritos por Robert Mudie, publicados en 1837, y en ellos aparece un paisaje escondido referido a la época del año de la que trata el libro. Como resultado del éxito de visitas han fotografiado la serie completa.

http://www.abc.es/cultura/libros/20130904/abci-hallan-pinturas-escondidas-libros-201309031248.html

domingo, 1 de septiembre de 2013

Estilo directo e indirecto

Cuáles son las características de estos dos estilos y los errores más frecuentes que debes evitar.

Estilo directo
Es el que reproduce las palabras textuales de alguien. La forma de introducirlo es escribir dos puntos después del verbo y, a continuación y entrecomillada, las palabras textuales que se quieren reproducir.
El presidente Obama dijo: “Este viaje a Puerto Rico es un mensaje a todos los hispanos”.
Los verbos con los que típicamente aparece son los llamados verbos dicendi, como decir, afirmar, recordar, etc. Los que sirven, en general, para decir, preguntar, responder, replicar, aconsejar, gritar, etc.
La forma del estilo directo cambia en los textos literarios, en los que suele aparecer así:
—En fin, ¿cómo puede mantenerse cuerdo con tanto calor? —dijo Hemlatha a nadie en particular.

Estilo indirecto
Es el que reproduce lo que alguien ha dicho, pero sin emplear sus palabras textuales. El uso del estilo indirecto requiere de algunos cambios en la oración para poder establecer las correctas relaciones de concordancia entre los tiempos verbales, los pronombres u otros elementos deícticos que puedan aparecer.
Hemlatha dijo que cómo podía mantenerse cuerdo con tanto calor.

A diferencia del estilo directo, después del verbo no se escriben dos puntos sino que se introduce la conjunción que y se cambia el tiempo verbal de acuerdo con la oración subordinada.

REFERENCIAS: Leonardo Gómez Torrego, (2007), Hablar y escribir correctamente, Madrid: Arco.

Dobles participios: imprimido/impreso, freído/frito, proveído/provisto

Los únicos verbos que en la lengua actual presentan dos participios, uno regular y otro irregular, son imprimir (imprimido/impreso), freír (freído/frito) y proveer (proveído/provisto), con sus respectivos derivados. Los dos participios pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica, aunque la preferencia por una u otra forma varíe en cada caso (véase el Diccionario panhispánico de dudas, s/v imprimir, freír, proveer):
  Hemos imprimido veinte ejemplares / Habían impreso las copias en papel fotográfico.
  Nos hemos proveído de todo lo necesario / Se había provisto de víveres abundantes.
  Las empanadillas han de ser freídas dos horas antes / Nunca había frito un huevo.
 No debe asimilarse el caso de estos participios verbales irregulares con el del nutrido grupo de adjetivos procedentes de participios latinos, como abstracto (del latín abstractus, participio de abstrahere), atento (del lat. attentus, part. de attendere), confuso (del lat. confusus, part. de confundere), correcto (del lat. correctus, part. de corrigere), contracto (del lat.contractus, part. de contrahere), tinto (del lat. tinctus, part. de tingere), etc. Algunas de estas formas pueden haber funcionado como participios verbales en épocas pasadas del idioma, pero hoy funcionan solamente como adjetivos y, por lo tanto, no se usan en la formación de los tiempos compuestos ni de la voz pasiva de los verbos correspondientes (no se dice *Han contracto matrimonio o *Son correctos por el profesor, sino Han contraído matrimonio o Son corregidos por el profesor). Por lo tanto, la consideración de estos verbos como «verbos con doble participio» carece de justificación gramatical.

http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000018.nsf/(voAnexos)/arch8100821B76809110C12571B80038BA4A/$File/CuestionesparaelFAQdeconsultas.htm#ap7

Doble negación: no vino nadie, no hice nada, no tengo ninguna

En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo.
 Los adverbios nunca, jamás, tampoco, los indefinidos nadie, nada, ninguno, la locución en la/mi/tu/su vida y los grupos que contienen la palabra ni aparecen siempre en oraciones de sentido negativo. Si estos elementos van antepuestos al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no: Nunca voy al teatro; Él tampoco está de acuerdo; Jamás lo haré; Nadie lo sabe; Nada de lo que dice tiene sentido; Ninguno de ellos es actor; En su vida lo conseguirá; Ni su padre lo perdonaría. Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido del adverbio no: No voy nunca al teatro; Él no está de acuerdo tampoco; No lo haré jamás; No lo sabe nadie; No tiene sentido nada de lo que dice; No es actor ninguno de ellos; No lo conseguirá en su vida; No lo perdonaría ni su padre. La concurrencia de esas dos «negaciones» no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.

http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000018.nsf/(voAnexos)/arch8100821B76809110C12571B80038BA4A/$File/CuestionesparaelFAQdeconsultas.htm#ap7


sábado, 24 de agosto de 2013

Cuento de la autodependencia

Por Jorge Bucay

"Me acuerdo siempre de esta escena: Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía unos doce... 
Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando. Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de un carozo de durazno le apareció en la frente.
Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo:
- Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara...
Y yo pensaba: ¿...? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que sos un torpe, que tenés tres años y que no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.

Yo intentaba entender, más o menos sorprendido, el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...
Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: vos nunca sos responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, vos no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees...

Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo. Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos. 
Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mí alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje.
Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a vos no te guste. Y si no vas a quererme así como soy; y si te vas a ir de mi lado, así como soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir... cerrá la puerta, ¿viste? porque entra viento. Cerrá la puerta. Si esa es tu decisión, cerrá la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que vos quieras. Te digo: cerrá la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en una especie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables.
Porque a un autodependiente solamente lo manejas si él quiere.
Esto significa un paso muy adelante en tu historia y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quien está a tu lado.

Si sos autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tu lado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)"

Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (Sevilla, 17 de febrero de 1836 – Madrid, 22 de diciembre de 1870), más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo. Por ser un romántico tardío, ha sido asociado igualmente con el movimiento posromántico. Aunque en vida ya alcanzó cierta fama, solo después de su muerte y tras la publicación del conjunto de sus escritos alcanzó el prestigio que hoy se le reconoce.
Su obra más célebre son las Rimas y Leyendas. Los poemas e historias incluidos en esta colección son esenciales para el estudio de la literatura hispana, sobre la que ejercieron posteriormente una gran influencia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Adolfo_B%C3%A9cquer



VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS
Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón los nidos a colgar,
Y otra vez con el ala en los cristales
Jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaba
Tu hermosura y mi dicha al contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡Esas…no volverán!


Volverán las tupidas madreselvas
De tu jardín las tapias a escalar,
Y otra vez a la tarde aún más hermosas
Sus flores abrirán

Pero aquellas, cuajadas de rocío
Cuyas gotas mirábamos temblar
Y caer como lágrimas del día….
¡esas…. no volverán!


Volverán del amor en tus oídos
Las palabras ardientes a sonar, tu corazón de tu profundo sueño
Tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
Como se adora a Dios ante su altar,
Como yo te he querido…., desengáñate….
¡así ……no te querrán!

jueves, 8 de agosto de 2013

Zóon politikon

Zóon politikon (en griego, ζῷον: animal, y πoλίτικoν: social o político) es una expresión escrita por el filósofo estagirita Aristóteles en su libro 1 de Política. El significado literal de la misma es: "animal social" o más específicamente "animal político", y hace referencia al ser humano, el cual a diferencia de los animales posee la capacidad natural de relacionarse políticamente, o sea crear sociedades y organizar la vida en ciudades (ciudad, se dice "polis" en griego).1
Cuando Aristóteles definía al hombre como zoon politikón, hacía referencia a sus dimensiones social y política. El hombre y el animal por naturaleza son sociales, pero solo el hombre es político, siempre que viva en comunidad. Por tanto, la dimensión social ayuda a constituir la base de la educación y la dimensión política contribuye a la extensión de esa educación.

Aristóteles se preocupó tanto por la naturaleza del ser humano como por sus relaciones sociopolíticas, creía que el individuo sólo se puede realizar plenamente en sociedad, que posee la necesidad de vivir con otras personas. También expresó que aquellos que son incapaces de vivir en sociedad o que no la necesitan por su propia naturaleza, es porque son bestias o dioses.

FUENTE: Wikipedia

martes, 6 de agosto de 2013

Poner los cuernos

Del derecho de pernada que le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de "poner los cuernos". Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado. Mientras tanto, el marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos.
El derecho de pernada (en latín vulgar medieval, Ius primae noctis; en inglés se usa la expresión francesa Droit de Seigneur, aunque en francés es más acertada la locución Droit de Cuissage) es un derecho feudal que teóricamente, establecía la potestad señorial de tener relaciones sexuales con toda doncella, sierva de sufeudo, que se fuera a casar con otro siervo suyo. Este presunto derecho tuvo vigencia durante la Edade media de Europa occidental (aunque hay paralelismos en otras partes del Mundo) como componente del modo de producción feudal. El DRAE* recoge la acepción estricta que acabamos de enunciar, pero también añade una segunda acepción coloquial, más amplia, referente al abuso de autoridad.

Dado que no han aparecido documentos legales acerca de este presunto privilegio feudal, se ha discutido mucho sobre su naturaleza real. Básicamente hay quien acepta que se trata de un derecho señorial tal cual lo define la historiografía tradicional, incluida la agresión sexual en la noche de bodas; otros, en cambio, piensan que era un ritual simbólico de sumisión que se saldaba con el pago de una tasa en especie o metálico y una ceremonia; los hay, por fin, que aceptan que el abuso sexual era un hecho social (no referido a las bodas, aunque sí a la servidumbre feudal), pero no un derecho: más bien el reflejo de la dominación de una clase privilegiada y de la baja consideración que se tenía de la mujer en la época.

Fuente: Diario Panorama