martes, 6 de agosto de 2013

Hablar por boca de ganso

Si usted, estimado lector, supone que este dicho tiene que ver con el animal que todo conocemos como ganso... se equivoca.
Antiguamente, los hijos de los nobles y de los ricos eran formados y educados por una especie de monitor o ayo llamado, precisamente, ganso. Estos gansos o ayos ejercían una función educativa y pedagógica, por lo general rígida y dogmática, es decir, algo equivalente a lo que hoy llamamos "enseñanza enciclopedista".
De manera que, los niños repetían casi memoriosa y literalmente lo que habían escuchado de boca del ganso, y como casualmente estos gansos solían caminar por los caminos de palacio seguidos por los niños en fila india -tal como marchan los gansos con sus crías- la tradición popular se encargó de acuñar la frase hablar por boca de ganso, para dar a entender que alguien repite lo que otro ha dicho, como si fuera propio, pero sin el correspondiente discernimiento.
Otro factor que ayudó a confundir el "ganso-ayo" con el "ganso-animal" es el hecho de que el ganso es un animal que tiene fama de tonto, ya sea por su escasa inteligencia o por el sonido de su voz gutural, elementos que han dado origen a la expresión "la risa abunda en la boca de los gansos", generalmente aplicada a la persona que se ríe tonta y constantemente, sin motivo.

Cuantos “gansos” que hay por el mundo.. ¿no creen?

A quien le quepa el sayo, que se lo ponga

“A quien le quepa el sayo, que se lo ponga” dice un viejo proverbio surgido de lo popular.  La expresión refiere a que, si alguien se siente aludido en algo, no debe tratar de culpar a nadie sino que, antes debe ubicar en su propia persona esas culpas.

Se llama sayo a las túnicas holgadas, poco ceñidas o sin ceñir así como cierto tipo de casaca basta, larga y con botones que solían llevar los aldeanos.  La palabra sayo se ha utilizado también como sinónimo de vestido.



lunes, 5 de agosto de 2013

El ratón y la ratonera


"El ratón y la ratonera "
Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.
Sintió emoción imaginando qué podría ser lo que contenía. Quedó aterrorizado cuando descubrió que ¡¡¡ era una ratonera !!!
Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos:
"Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!!!"
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo:
- Discúlpeme Sr. Ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.
El ratón fue hasta el cordero y le dice:
- ¡¡¡ Hay una ratonera en la casa, una ratonera !!!
- Discúlpeme Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
- Pero, ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no…. es más ... Estoy segura que no.
 Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero.
Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra mordió a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, no existe nada mejor que una sopa.
El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.
Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.
Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención.... habría que pensarlo dos veces.

domingo, 4 de agosto de 2013

Amigos

Tengo amigos que no saben cuánto son mis amigos.
No perciben el amor que les profeso y la absoluta necesidad que tengo de ellos
La amistad es un sentimiento más noble que el amor, es que permite que el objeto de ella se divida en otros afectos, en cuanto el amor tiene intrínsico los celos, que no admite la rivalidad.
Y yo podría soportar, sin embargo no sin dolor, que hubiesen muerto todos mis amores, ¡mas enloquecería si muriesen todos mis amigos!
Hasta aquellos que no perciben cuánto son mis amigos y cuánto mi vida depende de sus existencias...
A algunos de ellos no los frecuento, me basta saber que ellos existen.
Esta mera condición me llena de coraje para seguir en frente de la vida.
Más, porque no los frecuento con asiduidad no les puedo decir cuánto gusto de ellos. 
Ellos no lo creerían
Muchos de ellos están leyendo esta crónica y no saben que están incluidos en la sagrada relación de mis amigos.
Mas es delicioso que yo sepa y sienta que los adoro, aunque no se los diga y no los frecuente
Y las veces cuando los frecuento, noto que ellos no tienen
noción de cómo me son necesarios, de cómo son indispensables a mi
equilibrio vital, porque ellos hacen parte del mundo que yo, trémulamente,
construí y se tornaron en fundadores de mi encanto por la vida.
Si uno de ellos muriera, yo quedaría torcido para un lado.
Si todos ellos murieran, yo me desmoronaría!
Es por eso que, sin que ellos sepan, yo rezo por su vida. Y me avergüenzo, porque esa súplica está, en síntesis, dirigida a mi bienestar. 
Ella es, tal vez, fruto de mi egoísmo.
A veces, me sumerjo en pensamientos sobre alguno de ellos.
Cuando viajo y estoy delante de lugares maravillosos,
me cae alguna lágrima porque no están junto a mí, compartiendo aquel placer...
Si alguna cosa me consume y me envejece es que la rueda furiosa de la vida no me permite tener siempre a mi lado, habitando conmigo, andando conmigo, hablando conmigo, viviendo conmigo, a todos mis amigos, y, principalmente los que solo desconfían o tal vez nunca van a saber
¡que son mis amigos!
La gente no hace amigos, los reconoce.

Vinicius de Moraes


domingo, 30 de junio de 2013

El vicio impune de la lectura

Vilma Fuentes

El azar es, acaso, el mejor de los guías. Apenas escrita y publicada aquí, en La Jornada Semanal, una crónica sobre Valéry Larbaud, apareció en estas páginas un texto de Hermann Bellinghausen consagrado al volumen Cómo hablar de libros que no se han leído, escrito por Pierre Bayard, donde hace el elogio del sutil arte de no leer.
Imposible no pensar, más por disociación que por asociación de ideas, en una de las mejores obras de Valéry Larbaud, cuyo título es en sí mismo una proclamación y un hallazgo: Este vicio impune, la lectura.
Lector excepcional, amoroso de libros, textos, páginas escritas, inéditas o publicadas, a semejanza de un drogadicto que por una nueva dosis está dispuesto al crimen, Larbaud reconoce que su pasión es un vicio, aunque, de inmediato, con la sonrisa de la inteligencia y la prudencia del hombre preocupado por su confort, acopla irónicamente a la palabra “vicio” la de “impune”.
Algunas civilizaciones, no todas, toleran ciertas perversiones. La lectura es una. “He sacado mucho provecho de ella, y sigo sacando”, dice Larbaud advirtiéndonos que caeríamos en un grosero error si no nos abandonamos a este vicio que procura exquisitos placeres.
Alfonso Reyes no se equivocaba. Su amistad con Larbaud reposa en un mutuo entendimiento, donde se reconocen de inmediato los adeptos, o los enfermos, según la mirada con que los ven los otros o la mirada de ellos sobre sí mismos cuando admiten que su pasión es un vicio.
Marcel Proust, lector voraz, escribió profundas páginas sobre esta voluptuosidad. Si hay sensualidad, en la civilización judeocristiana podría ser vicio. La sensualidad no es el primer mandamiento del decálogo. El erotismo estaría más bien colocado en la lista de los pecados capitales, al lado de la lujuria. ¿Un vicio la lectura? Sin duda. Se trata de un placer solitario. Una persona que goza a solas no puede negar que se satisface en secreto, lo cual también puede ocurrirle llevar a cabo con otro órgano para acceder a placeres aún más solitarios.
La soledad del lector no es total. Quien abre un libro y pasa las páginas olvidando el tiempo que pasa, ¿con quién se encuentra a solas? Solo, pero con un libro. Con palabras impresas en papel, o ahora en una pantalla. ¿Con quién se encuentra, dónde está? En ninguna parte. Fuera del tiempo, fuera del espacio, se halla en ese territorio que debería ser prohibido si no lo está ya: la lectura. ¿No lanza un desafío a las leyes de lo real? Pecado y transgresión supremos, más graves que comer la manzana ofrecida por la serpiente a la ávida curiosidad de la primera mujer, Eva, pronto seguidos por el primer hombre, Adán, dócil marido, a quien sus descendientes deben la expulsión del Paraíso.

domingo, 23 de junio de 2013

El burro y la noria

Desde muy pequeñito el burro aprendió que tenía que mover la noria. Y tenía que hacerlo sin parar. Si se detenía le llovían palos. Tenía entonces miedo y dolor. Sin darse cuenta se acostumbró a esa vida. Sus dueños calculaban que podía trabajar hasta unas 16 horas al día sin mayor detrimento de su salud. Le habían programado una vida útil de unos 10 años. Entonces, cuando su rendimiento decreciera sería vendido al matadero para que sus restos fueran convertidos en comida para mascotas. En realidad querían maximizar sus recursos. Pero el burro no sabía nada de esto y estaba contento. La comida era adecuada y terminaba tan cansado que en el tiempo que le quedaba no hacía más que dormir. Como no tenía nada que desear, no soñaba. Tampoco pensaba pues estaba íntegramente concentrado en su tarea. Y así pasaban los años dando vueltas y vueltas para mover la noria. 
Un día llovió tanto que el suelo estaba fangoso. De repente el burro se resbaló y se cayó. Su amo, siempre atento a su desempeño, le dio un buen palazo. Ese dolor inesperado fue una iluminación que disparó el pensamiento del burro. Para empezar el castigo había sido injusto pues la caída no era resultado de una falta de empeño. Pero, además, y sobre todo, ¿no era su vida insatisfactoria y reiterativa? ¿no habrían otras vidas más felices? Hasta ahora había estado contento pero solo porque no pensaba. Entonces comenzó a preguntarse sobre lo que realmente quería.
Todas estas ideas que no cesaban de cruzarse por su cabeza hicieron que su paso no fuera tan regular como antes. Ahora vacilaba. Por momentos estaba como ausente y se detenía sin darse cuenta. Entonces venían los palos. No obstante estos castigos no lo regresaron a la satisfacción ni a la regularidad sino que lo hicieron más pensativo y añorante. En las noches comenzó a soñar. Su sueño favorito era cuando se imaginaba con una manada de burros en un prado silvestre corriendo sin dirección pero con placer. Se levantaba malhumorado y en el día la jornada de trabajo se le hacía cada vez más larga y tediosa. Ya no estaba contento. Algo estaba esperando pero el problema era que no sabía lo que quería.
Entre tanta incertidumbre comenzó a sentir añoranza de esos días pasados donde el trabajo agotaba sus energías. Eso de pensar y soñar resultaba una maldición. Viéndolo bien no le había traído nada bueno. Estaba cansado y por más que pensaba no lograba imaginar lo que deseaba. Entonces se le ocurrió que si disminuía su ritmo de trabajo le habrían de pegar más y más; tanto que no le quedaría sino caminar ligero hasta olvidarse de todo lo que le había pasado y volver a ser el de antes. En consecuencia, un día soleado decidió no seguir empujando la noria. Su dueño se le acercó pensando que estaba enfermo. Pero cuando se dio cuenta que estaba sano lo molió a palos. Entonces, el burro confirmó que su mayor anhelo era evitar el dolor de manera que comenzó a moverse rítmicamente, con el contento de antes.














http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2006/08/10/el-burro-y-la-noria/

sábado, 22 de junio de 2013

El maíz “resiste” el cambio climático

El maíz “resiste” el cambio climático - Noticias de Villa Maria - El Diario del Centro del País Online - Villa Maria, Cordoba, Argentina

El maíz es uno de los pilares de la alimentación humana. Los avances tecnológicos han permitido alcanzar los altos rendimientos actuales que ofrece el cultivo y a la vez una gran estabilidad productiva frente a las diferentes adversidades. Ahora, los científicos especializados en este grano están empeñados en estudiar su comportamiento frente a los cambios que registra el clima en el planeta. Uno de ellos es la elevación de las temperaturas medias que pone en riesgo la seguridad alimentaria.
En el taller de maíz que se realizó en Córdoba hace pocos días, organizado por Nidera Semillas, uno de los temas centrales fue, precisamente, el efecto de las altas temperaturas en la productividad del maíz. Rodrigo Bosch, gerente del Servicio Técnico de Nidera en el norte de Córdoba y el NOA, comentó que hace ya dos años que vienen trabajando sobre el tema. “En la actualidad, la estabilidad que le vemos a las siembras tardías en maíz está más influenciada por la baja temperatura media en floración que por la lluvia en ese período, que por otra parte, en los últimos años fue inexistente”, apuntó.
Sobre esa hipótesis, el equipo de Nidera comenzó a trabajar en el seguimiento de los cultivos en la región y a intercambiar datos con Gustavo Maddonni, quien hace tiempo venía estudiando el tema a nivel de laboratorio, aportando conocimiento científico a las conclusiones surgidas a campo.
En el taller de maíz fue justamente Maddonni el encargado de presentar los resultados de un trabajo desarrollado por investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA y que es parte del programa que llevan adelante desde hace cuatro años en conjunto con la Universidad de Lleida, de España, y del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) que tiene sede en México.
El objetivo del trabajo presentado por Maddoni fue comparar la respuesta de la producción de biomasa, el rendimiento y la calidad del grano en híbridos de maíz de distinto origen (tropical, templado, tropical x templado) y destino final de la producción (flint, pisingallo, granífero), ante la incidencia de golpes de calor en distintas etapas del ciclo del cultivo (previo al período crítico, durante el período crítico y en distintos momentos del llenado efectivo de los granos).
“El estrés térmico, que se puede definir como aquella elevación de la temperatura que produce un daño en el cultivo -explicó el especialista- se presenta con mayor frecuencia en los últimos años y en muchos casos es la causa de las diferencias de rendimiento que encontramos entre años o entre lotes o entre zonas, aún teniendo una buena oferta de agua”.
“Al tratarse de un cultivo de verano -agregó- dentro de un cierto rango las temperaturas más altas lo pueden favorecer, pero cuando hablamos de estrés se trata de temperaturas que pueden afectar al maíz de distinta forma, según la etapa en la que se encuentra el cultivo”. 
El trabajo también permitió determinar que cuando el golpe de calor ocurre durante el llenado afecta al peso de los granos, que quedarán más livianos, y la composición de los mismos, que tendrán un menor porcentaje de aceite y una mayor concentración de proteína.   
Otro aspecto que analizaron los técnicos fue si existe algún comportamiento diferencial entre los híbridos y encontraron que los de origen templado son más sensibles al golpe de calor que los tropicales.

lunes, 10 de junio de 2013

La serpiente y la luciérnaga

Cuenta una fábula que en cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla. 

La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro conceder deseos  a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar, respondió la serpiente.

Entonces dime: ¿pertenezco a tu cadena alimenticia? ¡no!, contestó la serpiente.


¿yo te hice algún mal?

¡no!, volvió a responder su cazadora

Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?


¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la serpiente.


Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos:

¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?

Sencillo... porque hay algunos (as) que no soportan verte brillar.


La envidia es uno de los peores sentimientos que podemos tener. 

El hecho de que envidien tus logros, tu éxito, etc., ¡que envidien verte brillar! te va a afectar en más de una ocasión, pero cuando esto pase, ¡no dejes de brillar!
Continúa siento tú mismo (a), sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran...

¡Sigue brillando y no podrán tocarte!, porque tu luz seguirá intacta, porque siempre habrá quien te apoye, porque tu hella permanecerá, porque el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará, ¡pase lo que pase!


AUTOR DESCONOCIDO

sábado, 25 de mayo de 2013

Diez cosas que no sabías del 25 de Mayo

"Los masones como artífices de la Revolución, el destino de traición y olvido para los hombres de la Junta, la resistencia de Mendoza. Lo que no te contaron en escuela.

La Revolución de 1810 transformó la realidad de la época, ¿pero fue realmente una revolución?, ¿cómo fue la trama del proceso que llevaría a los conflictivos hechos de la Semana de Mayo?, ¿quiénes fueron realmente los protagonistas del 25? En esta nota intentamos iluminar algunos aspectos ocultos, o escamoteados, por la historia "vieja" oficial argentina. 1) Cintas blancas y rojas
Era viernes. En la mañana del 25 en la Plaza de la Victoria había parte de las tropas y no más de mil personas. Algunos llevaban en sus pechos cintitas azules y blancas, que eran los colores que los patricios habían usado durante las invasiones inglesas, pero French y Beruti repartían cintas blancas y rojas, colores que simbolizaban la unión entre americanos y europeos. Según otra postura, el color blanco representaba la paz y la roja a la guerra. Un grupo de jóvenes, enviados los morenistas, gritaban consignas para alentar a la gente.
2) Pocos paraguas y a oscuras
El viento y la garúa constantes habían hecho que la gente se retirara de la plaza y los que se quedaron, un centenar de personas que soportaban el clima durante la tarde, se protegía bajo los aleros de las casas y galerías aledañas. La lluvia impedía que se encendieran las luminarias; las candilejas y faroles alimentados con aceite de potro o de bagual se apagaban, por eso se abrieron los postigos de todas las ventanas iluminadas desde el interior de las casas con candelabros. Muy pocos tenían paraguas, un artículo caro y de lujo, importado de Inglaterra y que vendía una sola tienda.
3) Mujeres
Un grupo de damas entusiastas que conocían los secretos de la revolución desde hacía tiempo, entre ellas, las mujeres de la familia Vieytes, estaban en la Plaza de la Victoria, mezcladas con la multitud. Cinco días antes Casilda Igarzábal, esposa de Nicolás Rodríguez Peña, junto con otras mujeres instó a Cornelio Saavedra a oponerse a Cisneros.
4) En nombre del rey
La Primera Junta declaró que gobernaba en nombre de Fernando VII.
Para algunos era una estrategia a la que llamaron la "máscara de Fernando". Pensaban que todavía no había llegado el momento. Los revolucionarios fueron conservadores, no declararon la independencia. En el Río de la Plata se siguió jurando en nombre de Fernando VII con la bandera española flameando en el Fuerte de Buenos Aires hasta 1815. La emancipación formal llegaría el 9 de julio de 1816. Así lo recuerda Saavedra en sus memorias: “Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos”. 5) La Primera Junta, un acuerdo político
La composición de la Primera Junta, en realidad, la Segunda Junta, surgió de un escrito presentado por French y Beruti respaldado por un gran número de firmas. En el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, el pueblo había votado la destitución del virrey Cisneros y pidió al Cabildo asumiera el poder y nombrara una Junta. Pero el Cabildo interpretó esto a su manera y nombró una Junta presidida por el ex virrey. Fue un escándalo: esta Junta renunció el 24. El 25 de mayo, por la presión popular, se nombró una Segunda Junta. Los nombres de sus integrantes fue el resultado de una negociación entre tres partidos, que habrían ubicado a tres candidatos cada uno: los carlotistas, los juntistas o alzaguistas, y el "partido miliciano". Belgrano, Castelli y Paso eran carlotistas. Los partidarios de Álzaga eran Moreno, Matheu y Larrea. Saavedra y Azcuénaga representaban al poder de las milicias formadas durante las invasiones inglesas; en el caso de Alberti, esta pertenencia es más problemática.
6) Más un cambio de gobierno que una revolución
En 1810 Buenos Aires tenía una población de 45.000 habitantes, los sectores populares estaban formados por grupos muy amplios y heterogéneos de personas, incluidos los esclavos, que trabajaban como artesanos, peones, jornaleros, vendedores ambulantes y demás. No se puede saber con exactitud cuántos de ellos participaron en el movimiento revolucionario porque no hay documentos. De ahí que los historiadores concuerden en la idea de que el 25 de mayo no se produjo una revolución sino que a partir de esa fecha el proceso revolucionario comenzó a dar sus primeros pasos.
7) No fue una revolución popular
Uno de los mitos sobre “la Semana de Mayo” es que se trató de una revolución popular. Lejos de ello fue una revuelta de un sector de la clase “decente” de criollos y españoles adinerados que temían la participación de la “chusma” tanto como los partidarios del virrey. Por eso, cuando las cosas arrancaron en la dirección incorrecta y Saavedra y Castelli insólitamente aceptaron el 24 de mayo integrar una Junta presidida por Cisneros, en una actitud que parecía una la traición, Beruti, líder de los “chisperos” que integraban la temible “Legión infernal” amenazó con que tañiría la campana del Cabildo para convocar al pueblo. El susto de los españoles y criollos, partidarios y contrarios de la continuidad del virrey, hizo que todo volviese atrás.
8) Fue resistida en Mendoza y otras provincias
El haber derrocado al virrey y a la junta que en principio se había formado para representarlo, reemplazándolos por la Primera Junta fue algo escandaloso para muchos y por lo tanto las primeras reacciones en el virreinato ante lo sucedido fueron disímiles. En Córdoba se armó una contrarrevolución presidida por Liniers; Mendoza tuvo algunas reticencias en aceptar a la Junta; en Salta hubo muchas discusiones; la resistencia fue activa en el Alto Perú, Paraguay y Montevideo. Mendoza en un primer momento dudó pero luego apoyó a la Revolución. Nuestra provincia no tuvo durante los primeros años un peso determinante y se limitó a enviar a sus diputados a la Junta, entre ellos, Tomás Godoy Cruz. Adquirió un peso mayor a partir de 1814 y cuando el plan de San Martín se empieza a ejecutar desde Mendoza y se instala aquí con una base fuerte..

9) La Masonería estuvo detrás de la Revolución de Mayo
Según algunos historiadores el movimiento de mayo de 1810 fue promovido por dos logias masónicas: La Logia Independencia y la Sociedad de los Siete. La primera nació en 1810 y estuvo presidida por Julián Alvarez: esta logia habría servido de base para la creación de la Logia Lautaro de San Martín y Alvear. La Sociedad de los Siete nació con el movimiento revolucionario del 25 de mayo de 1809 (ocurrido en Chuquisaca y que fuera antecedente del 25 de mayo de 1810), y llegó a tener nueve miembros: Matías Irigoyen, Castelli, Chiclana, Donado, Paso, Nicolás Rodríguez Peña, Vieytes, Belgrano, y Beruti: todos eran masones. La mayoría de ellos tuvieron participación fundamental en las reuniones de la jabonería de Vieytes, en el Café de Marco (las dos cocinas de la revolución), y en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. De los nueve miembros de la Sociedad de los Siete, tres formaron parte de la Primera Junta: Paso, Castelli y Belgrano. Esta sociedad secreta fue un desprendimiento de una logia anterior llamada Logia San Juan de Jerusalem, que tenía entre sus miembros a Peña y Vieytes, quienes iniciaron en dicha logia a Belgrano, Beruti, Paso, Saavedra, Alvarez Thomas, y a los tres hermanos Balcarce. Otros historiadores sostienen que las logias mencionadas nacieron de influencias de logias inglesas durante las invasiones a Buenos Aires en 1806 y 1807.
10) Enfermedad, traición y olvido para los hombres de la Junta
Saavedra: Fue destituido, y luego restituido en sus grados militares. Estuvo un tiempo confinado en Arrecifes y luego volvió rehabilitado para desempeñar cargos militares de escasa importancia. Murió absolutamente olvidado.
Moreno: Su paso por el poder fue efímero pero intenso. Murió en alta mar en una fragata inglesa, cuando viajaba a Londres a cumplir una misión encomendada por la Junta. Su hermano Manuel siempre sostuvo que Mariano fue envenenado por disposición de sus enemigos.
Paso: Desempeñó cargos importantes durante mucho tiempo y militó en la Masonería en mayo de 1810. Murió en 1833 a los 72 años, y en el más absoluto olvido.
Alberti: Durante una acalorada reunión en el Fuerte el sacerdote murió de un síncope el 2 de febrero de 1811. Tenía 48 años.
Azcuénaga: Fue el único miembro de la Junta que tuvo una vida feliz y tranquila junto a su familia. Murió en 1833 en su finca, donde actualmente se encuentra emplazada la Residencia Presidencial de Olivos.
Belgrano: Murió en 1820 de múltiples enfermedades y en la más absoluta pobreza. Su lápida fue confeccionada con un mármol de una cómoda perteneciente a su hermana. No tenía dinero ni para su funeral.
Castelli: Fue procesado militarmente por su actuación en el desastre de Huaqui y por sus diferencias con Viamonte. El 12 de octubre de 1812 murió en prisión víctima de un cáncer de lengua provocado por la quemadura de un cigarro. Fue el principal orador del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.
Larrea: Fue un comerciante que ganó y perdió varias veces su fortuna. En 1847, desesperado por no poder levantar un pagaré, se suicidó de un navajazo.
Matheu: Luego de ocupar algunos cargos, en 1847 se alejó de la función pública por su estado de salud y se dedicó hasta sus últimos días a ser un comerciante de bajo perfil.

Fuentes: Diario de Buenos Aires 1810, de Roberto L. Elissalde;
Historias argentinas de Pacho O'Donnell;
Hombres de Mayo. Quiénes hicieron la Revolución, de Ricardo De Titto;
La masonería: política y sociedades secretas, de Emilio Corbiére;
Buenos Aires de Fiesta. Luces y sombras del Centenario, de Ricardo Warson, Lucas Rentero y Gabriel Di Meglio.
Patricia Rodón


http://www.mdzol.com/nota/466666-diez-cosas-que-no-sabias-del-25-de-mayo/