domingo, 10 de junio de 2012

Fotografías en color: la quimera que "Blanco y Negro" hizo realidad hace un siglo.

Aunque en los libros de Historia figura que el 12 de mayo de 1912 la revista de Torcuato Luca de Tena publicó la primera imagen en color obtenida directamente del natural, lo cierto es que se produjo tres meses antes, en la misma publicación

Según los libros de historia, fue el 12 de mayo de 1912 en la revista «Blanco y Negro», con una imagen en la que aparece una niña tocando su violín, con su anciano maestro detrás, serio, casi como oculto por una poblada barba blanca y atento a las maneras de su jovencísima alumna.
Bajo el título de «La primera lección», un texto explicaba el valor histórico de aquella evocadora imagen, más allá de su belleza: «Somos los primeros en publicar una fotografía en colores, procedimiento modernísimo y verdaderamente admirable que preocupó durante mucho tiempo a los hombres de la ciencia y que hoy tiene ya plena y afortunada realización».

ABC se contradice

Según esta efeméride, hoy se cumplirían 100 años de aquel acontecimiento revolucionario. Pero el redactor, al que le «resultaba sorprendente ver reproducidos los colores directamente del natural», se equivocaba en una cosa. La primera fotografía en color obtenida directamente del natural se había publicado también en «Blanco y Negro», pero tres meses antes, el 11 de febrero de 1912,








MESONEROS
Privera exclusiva fotográfica, el atentado a Alfonso XIII (1906)

La confusión del texto ha hecho que esta otra fotografía –en la que puede verse a una joven campesina mirando a la cámara, con una pamela y un ramo de flores entre sus manos– haya pasado desapercibida durante décadas, ignorada por los manuales de historia. Pero en ella, bajo el epígrafe de «Notas artísticas», había un pequeño pie en el que también se especificaba que se trataba de una «fotografía en color, obtenida directamente del natural, primera reproducción que se publica en España».
Una u otra, lo cierto es que ambas fotografías tienen un valor incalculable si tenemos en cuenta que la fotografía a principios del siglo XX todavía era un objeto exclusivo y que hacía muy poco que se había comercializado el primer sistema para obtener fotos directamente en color, placas de vidrio «autocromas». De hecho, fue en ese mismo año, 1912, que Ramón y Cajal publicó su libro «Las fotografías de los colores», un tratado sobre las bases científicas y reglas prácticas para la obtención de placas en color.

Torcuato, un visionario contracorriente

Don Torcuato Luca de Tena fue el responsable de la publicación de ambas fotografías en color. Un emprendedor con una visión moderna del periodismo, un adelantado a su tiempo que no dudo en apostar por las imágenes como vehículo no sólo válido, sino imprescindible a la hora de contar lo que acontecía en el mundo, haciendo caso omiso a los que tildaban sus publicaciones como «periódicos de monos» que tendrían una vida muy corta.
Sin embargo, «ABC» desde 1903 y todos sus suplementos, incluido el trascendental «Blanco y Negro», desde 1891, han realizado e incluido en sus páginas las mejores fotografías, muchas convertidas ya en hitos de este país: la primera exclusiva fotográfica de la historia del periodismo prensa español, en 1906, con una imagen del instante mismo en que el Rey Alfonso XIII sufría un atentado en Sevilla, el día de su boda; o la primera fotografía aérea de la prensa, en 1909, tomada por Ramón Alba en Melilla desde un globo, así como el primer diario que dedicó la portada entera a una única fotografía, en 1908, una tendencia que han copiado muchos periódicos desde entonces y que «ABC» aún emplea.

El misterioso bombardeo cósmico del siglo VIII

Encuentran en los anillos de los árboles las huellas de una potente y extraña oleada de radiación procedente del espacio exterior que llegó a la Tierra hace más de mil años

A finales del siglo VIII, la Tierra fue alcanzada por una potente y misteriosa oleada de radiación procedente del espacio exterior. Sus huellas, impresas en los anillos de los árboles de la época, han sido encontradas ahora por científicos japoneses. El impacto de aquellos rayos cósmicos habría sido más que suficiente para inutilizar en todo el mundo una buena parte de los ordenadores y de los sistemas de comunicaciones por satélite. El estudio se acaba de publicar en Nature.
Las pistas son muy claras. Hace exactamente 1.237 años, algo muy extraño sucedió en nuestro vecindario espacial. Algo que provocó un "bombardeo" de rayos cósmicos de una intensidad nunca vista contra nuestro planeta. Los restos de aquél evento han quedado registrados en los anillos de árboles de todo el mundo.
Aunque muy pocas veces nos demos cuenta de ello, la Tierra sufre de forma constante el impacto de billones de protones y otras partículas de altas energías procedentes de fuentes espaciales muy energéticas. El Sol, las supernovas y otros objetos mucho menos evidentes, como lejanísimos púlsares, quasares, magnetares y estrellas de neutrones, emiten de forma constante cantidades ingentes de radiación en todas las direcciones posibles, incluída la nuestra. Sin embargo, la procedencia de estos rayos sigue siendo desconocida.
Ahora, en la Universidad japonesa de Nagoya, un equipo de investigadores dirigido por Fusa Miyake ha encontrado en dos cedros milenarios una tasa espectacularmente elevada de carbono-14 (un isótopo radiactivo del carbono) en los anillos correspondientes a los años 774 y 775 de nuestra era. Lo cual significa que durante ese periodo nuestro planeta sufrió un intenso bombardeo de rayos cósmicos.
Y no es el único caso. Otro equipo de científicos, de la Universidad de Queen, en Belfast, también ha encontrado tasas inusualmente altas de carbono-14 en anillos de árboles que sugieren un evento cósmico de grandes proporciones sucedido alrededor del año 770. Su trabajo, sin embargo, no ha sido aún publicado.

Huellas reconocibles

¿Pero qué tiene que ver el carbono-14 con los rayos cósmicos? Cuando las partículas espaciales llegan a la atmósfera, colisionan y reaccionan con el oxígeno y el nitrógeno terrestres y crean nuevas partículas, entre ellas carbono-14, elemento que es absorbido por la biosfera y que deja, por lo tanto, huellas reconocibles. Por ejemplo, los árboles lo capturan durante la fotosíntesis y lo fijan de manera indeleble en sus anillos anuales de crecimiento.
Fue precisamente así, midiendo el índice de carbono-14 de dos viejos cedros japoneses, cuando Miyake y su equipo se dieron cuenta de que, en los anillos correspondientes a los años 774 y 775 había un incremento del 1,2% de ese elemento con respecto a los demás años. Y aunque un 1,2% puede parecer poca cosa, no lo es si se tiene en cuenta que la variación anual típica del carbono-14 es apenas de un 0,05%. De hecho, ese 1,2% supone un incremento masivo en la cantidad de carbono-14 absorbido durante esos años por los dos árboles.
De inmediato, surgió la pregunta. ¿De dónde vino el bombardeo de radiación del finales del siglo VIII? Las respuestas pueden ser varias. Una posible fuente de rayos cósmicos es el Sol, cuya actividad, como se sabe, varía en periodos de once años de duración y que, en ocasiones, nos sorprende con intensas llamaradas cuyos efectos llegan hasta la Tierra.
La otra posibilidad para un evento tan poderoso sería la explosión de una supernova, la muerte violenta de una estrella en nuestro "vecindario" espacial. Sin embargo, ninguna de estas dos posibles explicaciones convence a los investigadores. Si el bombardeo lo produjo el Sol, debió de ser durante una erupción solar como jamás hemos visto, y de una intensidad tal que resulta casi inimaginable. Si algo así se produjera hoy en día aniquilaría sin contemplaciones y de un solo golpe las redes eléctricas y de comunicaciones de todo el mundo.
Y si hubiera sido una supernova, deberíamos seguir viendo su brillo, que puede durar fácilmente varios miles de años antes de extinguirse del todo. Además, no existen documentos del año 775 que reflejen un acontecimiento que, si se produjo, debió de llamar poderosamente la atención de los habitantes del planeta. Investigaciones recientes muestran que, por aquella época, sí que se produjeron dos supernovas, Casiopea A y Vela Jr. Pero ambas tan lejos y tan poco potentes que no habrían podido provocar un aumento masivo de carbono-14 en la Tierra...

«Serpientes en el cielo»

Así que, mal que les pese a los científicos, el origen del mayor bombardeo de rayos cósmicos del que se tiene noticia sigue siendo un misterio. "Con nuestros actuales conocimientos -admite Miyake- no podemos especificar la causa de ese evento. Sin embargo, sí que podemos decir que un acontecimiento extremadamente energético sucedió en nuestro entorno espacial alrededor del año 775, sin que la causa fuera una llamarada solar o una supernova".
Para llegar al origen de la cuestión, Miyake y su equipo tendrán que seguir trabajando. Los pasos siguientes para intentar aclarar el misterio son estudiar la abundancia de otros elementos, como el berilio, y bucear a fondo en los archivos históricos para comprobar si, hace 1.237 años, alguien, en algún lugar, vio una extraña llamarada en el cielo.
En este sentido, según publica New Scientist, Mike Baillie, investigador de la Universidad de Queen que estudia los anillos de los árboles, ha encontrado ya un registro histórico, aunque posterior, que hace referencia al fenómeno. Se trata del cronista inglés Roger de Wendover, que en el siglo XIII escribió: "En el año de nuestro Señor de 776, espantosos signos de fuego fueron vistos en los cielos tras el anochecer. Y aparecieron serpientes en Sussex, surgiendo del suelo, para el asombro de todos".

jueves, 7 de junio de 2012

Nuevos fósiles confirman a Asia como cuna de los primates

Mapa de las localizaciones donde han encontrado los molares.| PNAS
Mapa de las localizaciones donde han encontrado los molares.| PNAS

Asia se postula, con nuevas evidencias, como la cuna de los primates antropomorfos, la rama evolutiva humana, un papel que disputa al continente africano, considerado durante décadas el lugar de origen de los simios.
Estas nuevas pruebas son los fósiles de un primate, bautizado como 'Afrasia djijidae' encontrado en el yacimiento del Ecoceno de Pondaung, en Myanmar, al que se le calcula una edad de 37 millones de años.
El hallazgo, realizado por un equipo internacional y publicado en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' da luz a un periodo muy primitivo de la evolución de los antropoides. Según el análisis de los fosiles, este 'Afrasia' es muy similar al 'Afrotarsius libycus', que fue descubierto no hace mucho en el desierto del Sáhara, concretamente en Libia.
La similitud entre ambos sugiere que estos primates primitivos llegaron a África poco antes del hallazgo de estos fósiles, un viaje que fue crucial en su evolución, y por tanto, en la humana. De hecho, antes que este fósil ya se habían encontrado en Asia otros restos que apuntaban a este continente como la verdadera cuna de los antropoides.
Chris Beard, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural (Estados Unidos), coautor del trabajo, destaca el papel de 'Afrasia' para conocer cuándo pudo producirse ese viaje intercontinental. "Sin esa migración tan antigua, nosotros nunca hubieramos estado aquí", asegura.
Pero ese viaje pudo ser bastante complicado. El Mar Tetis, la versión ampliada del Mediterráneo, separaba África de Asia, por lo que el camino tuvo que ser poco antes de la fecha de los primeros primates africanos encontrados. De hecho sus dientes son similes a los de 'Afrasia' y coetáneos.
Fueron necesarios seis años de cribado de toneladas de sedimentos para hallar los cuatro dientes del Eoceno. Estaban en la misma formación donde en 2009 el mismo equipo ya descubrió de el 'Ganlea megacanina', un fósil algo posterior que ya situó a los primeros antropoides en Asia. Lo que no se sabe es si hay una salida anterior de África.
Por su dentadura, se sabe que se alimentaban de insectos y que no pesaban más que 100 gramos, como un roedor. Jean-Jacques Jaeger, de la Universidad de Poitiers (Francia), cree que los de Libia son los primeros primates africanos, y por ende, los primeros en la evolución humana.
El descubrimiento de 'Afrasia' demuestra que hubo una primera colonización en África hace 37 millones de años, pero la diversidad de antropoides en Libia sugiere que la realidad era compleja, porque hay otros fósiles que parecen no estar emparentados con éstos. Quizás son descendientes de otros colonos asiáticos diferentes o quizás eran africanos.
"En todo caso, este hallazgo pionero de investigación pone de relieve la vitalidad de las colecciones museos de historia natural", afirma Sam Taylor, director del Museo de Historia Natural Carnegie.

domingo, 3 de junio de 2012

El General Manuel Belgrano en el Día del Inmigrante Italiano. Una coincidencia histórica y humana

Un homenaje apropiado para conmemorar la inmigración que moldeó nuestro país, según reza el texto de la Ley Nacional Nº 24561 que determinó el 3 de Junio como Día del Inmigrante italiano.


El día 3 de Junio de 1770 nacía en Buenos Aires Manuel Joaquín del Sagrado Corazón de Jesús Belgrano, hijo de Domingo Belgrano y Peri, un comerciante oriundo de Oneglia, en la Región de la Liguria, en Italia y María Josefa González Casero. Quien sería luego uno de los Padres de la Patria, representó la síntesis fenotípica del criollo americano, mixtura de sangre nativa con la europea.

Nada más apropiado que ungir esta fecha para conmemorar esa gesta de la inmigración que moldeó nuestro país, según reza el texto de la Ley Nacional Nº 24561 que determinó el 3 de Junio como Día del Inmigrante italiano.

El estudioso italiano Domenico Dellaparola se pregunta en un interesante ensayo titulado “Fare l’America”, porqué razón un país como la Argentina formado esencialmente por inmigrantes, no tiene una cátedra universitaria que rescate esa gesta que tanto tiene que ver con lo que somos…, o lo que no somos todavía. Quién podría decirlo.

Ya el Primer Triunvirato observó la necesidad de incorporar extranjeros al país naciente, así ordena en el Decreto del 4 de Setiembre de 1812 “favorecer la inmigración por cualquier medio posible”. Los Padres Intelectuales de la República continuaron ese pensamiento y así en sus “Bases”, Juan Bautista Alberdi sienta el principio de que “Gobernar, es poblar”, porque como diría contemporáneamente Domingo Faustino Sarmiento en “Facundo”, “el mal de la República Argentina es su extensión”, porque –agrega Alberdi- este país “cómodo para albergar 50 millones de habitantes, con tan sólo un millón no tiene destino”.

Más tarde, durante las Presidencias Históricas se hace realidad el texto de la Constitución de 1853 abriendo el Puerto para “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino” y en 1875 se crea la Comisión de Inmigración que cumple con una política de estado que implicaba llamar a los inmigrantes europeos invitándolos a afincarse en estas tierras.
Cuando Sarmiento ordena el Primer Censo Nacional en 1869, la población asciende a 1.830.214, de los cuales el 11% es de condición inmigrante, siendo más de la mitad italianos. Bajo el gobierno de José Evaristo Uriburu en 1895 ya son 4.044.911 habitantes, con un 23% de inmigrantes y en el Censo de 1915, sobre 7.885.237 de habitantes, el 35% son extranjeros, de los cuales un 52% son italianos. Para esa época se dice que en Buenos Aires uno de cada cuatro jóvenes hablaba solamente italiano.

La italianidad ha marcado profundamente el ser argentino. Sus tradiciones y su cultura mezclados dieron como resultado la progresista clase media argentina que puso a la Argentina del Centenario entre los primeros países del Orbe. Los italianos crearon la Bolsa de Comercio y el primer banco, el Banco de Italia y Río de la Plata que desde 1872 sobrevivió el siglo.

Con ellos la Argentina conoció las industrias y apellidos como Canale, Terrabusi, Piazza, Grimoldi y tantos formaron las primeras empresas nacionales. Los arquitectos italianos modificaron los frentes de las casas y le dieron al país esa nueva cara, con fachadas cargadas de inspiración renacentista y también masónica, porqué no.

La lejanía de la patria y los afectos quedados en el muelle, calaban hondo en las noches en que la nostalgia se apaciguaba al son de un acordeón entonando una canzoneta. Esa soledad frente a una sociedad que nunca fue amable con los inmigrantes los hizo agruparse, primero para evocar la “Patria lontana” y luego para ayudarse y defender sus derechos, así se multiplicaron las Sociedades Italianas de Socorro Mutuo, primer antecedente del mutualismo argentino.

Explotados inmisericordemente, se juntaron en torno a esos “charlatanes” que bajaron de los barcos con baúles llenos de libros: Bakunin, Mark, Ulianov, Trotsky, Proudon; eran anarquistas que huían de la cárcel o la muerte en Europa y aquí formaron el anarco-sindicalismo, semilla del gremialismo actual, y que cuando molestaron el Congreso sancionó leyes tan vergonzosas como la Ley de Residencia, o fueron violentamente reprimidos como en la Semana Trágica de 1919.

Llegaron y se confundieron con el suelo que los recibió hasta dejar sus huesos aquí y sentir esta tierra argentina como una primera Patria en algunos casos; sin dejar de sentir aquella otra que evocaban con lágrimas cada vez que los sones del “Inno de Mammeli” recordaba, por ejemplo, como ayer 2 de Junio, la “Festa della Repubblica”. Ese amor a la Patria Argentina lo dejaron escrito en las letras y sones de la mayoría de las marchas militares argentinas y en aquellas que homenajean a la Bandera, legado de ese hijo de italianos, Manuel Belgrano.
Vinieron a “Hacer la América”, pero no a llevarla sino a levantarla. Esa forma de ser tan particular la pinta Lucio V. Mansilla en “Mis memorias" de 1904, cuando en un párrafo cuenta que: “San Pío era italiano, casado, muy bonachón y cariñoso. Sus quesos de Goya, y particularmente sus chorizos, allí a la vista, tenían fama (...) No sabía leer ni escribir, ni hablaba italiano, ni español, ni genovés, ni dialecto itálico alguno, sino una media lengua suya propia; y a fuerza de oírse llamar San Pío por sobrenombre, llegó a olvidarse de su verdadero patronímico. (...)

Una vez, teniendo que prestar declaración con motivo de un bochinche, le preguntó a la mujer:
- Che, ¿cómo me llamo yo?
- San Pío
- No, le nombre d’ Italia
- ¡Ah!, está en el baúl (quería decir en el pasaporte)
Trajeron los oficios que serían pilares de esa Argentina en construcción, el relojero, el zapatero remendón, el albañil; y también la cultura, las cátedras albergaron grandes mentes italianas, como el arte de arquitectos y pintores. En Salta, algunas iglesias conservan los frescos de Arístenes Papi, también visibles en el ingreso lateral de Galería El Palacio, desde donde miran los rostros de niños y ángeles considerados los más hermosos de Sudamérica.

Como Belgrano, los italianos también sembraron a su paso civilización y cultura. Como el Prócer, ellos también protagonizaron una gesta donde la decisión y la esperanza debían superar al temor y a la falta de recursos. Belgrano y esos miles de hombres y mujeres compartieron un destino común, el de afrontar las vicisitudes con innegable valor y coraje.

En un día de homenaje, nada más gráfico que ese párrafo de un magnífico libro que cuenta en primera persona la aventura de emigrar, un relato dulcemente trágico que Edmundo De Amicis trazó en su obra “Sull’oceano”, donde cuenta su viaje en la nave Galileo desde Génova, la tierra de origen de Manuel Belgrano, hacia Montevideo, y que dice:

“Cuando pisé tierra, me di vuelta a mirar una vez más al Galileo, y el corazón se aceleró al decirle adiós, como si fuese un rincón flotante de mi país que me había llevado hasta allá. Ya no era más que un trazo negro en el horizonte del río desmesurado…pero se veía todavía la bandera, que flameaba bajo el primer rayo de sol americano, como un último saludo de Italia…que encomendaba a la nueva tierra, sus hijos errantes.”
http://www.elintransigente.com/notas/2012/6/3/general-manuel-belgrano-inmigrante-italiano.-coincidencia-historica-humana-133817.asp

Rafael, las pasiones de un genio

La felicidad vende por lo general peor que la desgracia, salvo si en el relato dichoso entra en juego el final injusto y abrupto. Rafael disfrutó de una vida plena de alegrías y de éxito, pero que, ay, resultó demasiado corta. Corta, pero suficiente para que su arte se considere insuperable aun hoy, casi cinco siglos después de su muerte. Falleció a los 37 años en Roma, su ciudad de adopción, por causas un tanto peregrinas que han acabado en el gran anecdotario de la cultura occidental achacadas a su legendaria fogosidad. Hasta tal punto abusó de los placeres sexuales junto a su amante, la Fornarina, que llegó a casa un día tan falto de fuerzas que precisó atención. Un error de cálculo médico, relatan las crónicas de la época, acabó por darle la puntilla y, tras varios días consumido por una devastadora fiebre, se fue el Viernes Santo de aquel año de 1520 (¡el mismo día de su nacimiento en 1483!). Roma se despertó bañada en lágrimas por la desaparición de su mejor pintor, del intelectual más refinado y sensual, del campeón de todos los ingenios, del más afinado notario del incomparable sueño renacentista.
Pandolfo Pico, embajador de Isabella d’Este en Roma, describió el “grandísimo y universal abatimiento por la pérdida de la esperanza de las cosas grandísimas que de él se aguardaban”. Hasta los fenómenos inexplicables pusieron de su parte; una grieta, como consigna Antonio Forcellino en la novelesca biografía Rafael. Una vida feliz (Alianza), se abrió en el palacio del Vaticano en aparente respuesta sobrenatural al hecho luctuoso, lo que obligó al Papa a abandonar sus apartamentos.
En realidad, Rafael pudo morir de malaria o por una intoxicación del plomo contenido en la pintura que empleaba. Pero ¿quién necesita una explicación empírica ante un relato mitológico tan bien redondeado?
Debida a esto o a aquello, su muerte marcó en cierto modo el principio del fin del esplendor renacentista de Roma. Atraído por sus sensuales placeres y por las huellas seductoras de la recién descubierta Antigüedad, el joven y desconocido pintor de 25 años había llegado en 1508 desde Florencia. Le precedía una fama ganada a pulso gracias a su don de gentes, esa capacidad para la amable intriga y el deslumbrante trabajo desarrollado en Urbino y Umbría, cuando, tras la repentina muerte de su progenitor, Giovanni Santi, al chico le tocó siendo un niño hacerse capitán del barco artístico del taller de su Urbino natal.

'Santa Cecilia', una de las piezas más interesantes de la exposición / Pinacoteca Nacional de Bolonia
A la Ciudad Eterna llegó requerido por el papa Julio II, en respuesta a una llamada que el ambicioso Rafael llevaba tiempo queriendo recibir; la Roma deseosa de sacudirse el polvo de la ignominia sembrada por el papa español Alejandro VI era el sitio indicado para alguien como él.
Junto a Julio II y su sucesor, León X, el artista contribuyó a construir el relato de un tiempo para el que su muerte sirvió de punto y aparte, que se haría final en 1527 con el Saco de Roma. “La entrada de los soldados luteranos supuso un simbólico cierre al Renacimiento”, explicaba recientemente Miguel Falomir en la estancia de Constantino, una de las cuatro habitaciones papales pintadas por Rafael y su taller (en este caso, sobre todo por su taller). Para demostrarlo, el máximo experto del Prado en pintura italiana hasta 1700 señalaba, con el museo vaticano cerrado, las huellas dejadas por los invasores, una suerte de grafitis del siglo XVI en la logia de Rafael, sublime terraza particular de León X y lugar habitualmente hurtado a los ojos del público. La entrada la había franqueado Antonio Paolucci, director de la institución vaticana, tras sentenciar: “¿Los dos mejores pintores de la historia? ¡Velázquez y Rafael!”.
Poco después de saberse su muerte, una grieta se abrió en el Vaticano
Como una cápsula de ese tiempo y de aquellas circunstancias biográficas irrepetibles se presenta la muestra El último Rafael, reunión de 40 pinturas y 30 dibujos con la que, desde el 12 de junio, el Museo del Prado indagará junto con el Louvre en el estilo tardío del genio. Prometen una de esas exposiciones que, como suele decir la crítica anglosajona, aspiran a definir una generación.
Además de una ocasión única para contemplar un número insospechado de joyas provenientes de dos de las mejores colecciones del artista del mundo (y no solo de esas, también hay préstamos tan importantes como la Santa Cecilia de la Pinacoteca Nacional de Bolonia), la muestra aporta la novedad de atreverse con la etapa última de nuestro hombre, habitualmente poco explorada. Y a menudo denostada: Rafael, acaso el pintor más influyente de todos los tiempos, también ha sido víctima de los mayores malentendidos. Cuando en el siglo XIX corrientes de creadores academicistas italianos y alemanes, así como los prerrafaelitas, recuperaron su obra, confundiendo ese torrente de creatividad en continua evolución con una traición a los ideales del principio de su carrera y despreciaron sus años romanos.
¿Por qué? Precisamente por eso que pretenden celebrar los comisarios Tom Henry y Paul Joannides, dos de los mayores expertos de Rafael en el mundo, en quienes humildemente han delegado las labores de especialista Falomir y Vincent Delieuvin, supervisores desde el Prado y el Louvre. La exposición es tanto sobre Rafael como sobre su taller, verdadera factoría de 50 trabajadores cuyos designios rigió el genio con astucia de buen jefe (sí, en eso también era excepcional). Una máquina de aceptar encargos en la que las ideas partían de una sola cabeza, pero la ejecución se dejaba en manos de pintores que trascendían al mero aprendiz, sobre todo en los casos de Giulio Romano y Giovanni Francesco Penni.

'Bindo Altovitti'
La muestra esconde un trabajo de cinco años. Y el catálogo aspira a condicionar los estudios rafaelitas por una buena temporada. En la lista de las obras incluidas se avanzan atribuciones que darán que hablar en el mundo académico. Se brindará también una interesante reflexión sobre la autoría, al colocar el foco en la calidad más que en la mera firma y situar el final después de la muerte de Rafael: en el conjunto destaca una sección, desgajada espacialmente del resto, de obras en torno a La transfiguración, copia propiedad del Prado terminada entre 1520 y 1528 por el taller de Romano y Penni. La original, conservada en la pinacoteca vaticana y considerada una obra cumbre del artista, no puede viajar.
“Es una exposición sobre el modo en que funcionaba la mente de Rafael y cuán precisas eran sus instrucciones para que otros culminasen el trabajo, de las que conservamos valiosa información en los dibujos y cartones”, aclara con quirúrgica precisión británica el comisario Tom Henry. La razón de que Rafael cediera tanto protagonismo a sus colaboradores halla su explicación, por un lado, en la misma manera en que funcionaban los talleres de la época (alejada sin duda de la idea romántica del artista solitario que se pelea de principio a fin con su obra). Por otro, en la escasa capacidad del genio de Urbino de decir que no a los encargos.

Cartón para la lapidación de san Esteban
Para el Vaticano, el taller pintó cuatro estancias gigantescas que fueron aumentando en complejidad técnica y emoción artística, además de la mencionada logia, una loggetta y una stufetta. Rafael sabía bien a quién debía lealtad, como se puede comprobar en las representaciones que de sus patrones (y de sí mismo) fue dejando caer en los frescos de las estancias. Después de todo, fue Julio II quien permitió la materialización de su sueño romano. Llegó al Vaticano recomendado por un pariente lejano, el arquitecto Donato Bramante. La idea inicial era que participase junto a otros artistas en la decoración de la biblioteca personal de Julio II. Cuando este vio de lo que Rafael era capaz, mandó echar a los demás para confiarle todo el trabajo al recién llegado.
El imprevisible pontífice, cuya mayor aspiración, además de las conquistas militares, fue pisotear la memoria de su antecesor, supo entender que el arte podía ser un fenomenal vehículo propagandístico. Vivía la increíble destreza de Rafael como una victoria moral sobre el nefasto papa borgia Alejandro VI, que encargó la decoración de sus apartamentos a un más modesto Pinturicchio.
Uno de los cuadros más inquietantes de Rafael sigue siendo el retrato que hizo de Julio II (1512) y que se guarda en la National Gallery de Londres. En él se ve al pontífice con una larguísima barba, fruto de un juramento. El que, preso de la obcecación militar, se hizo a sí mismo de no afeitarse hasta vencer al ejército de Ferrara y expulsar de Italia a los invasores franceses. En los ojos se adivina la melancolía por la derrota militar, sí, pero también un claro mensaje: el Papa, cuya actitud belicosa había sido afeada hasta por Erasmo de Rotterdam, conservaba el gesto apacible del que solo disfrutan los practicantes de la profunda vida espiritual.
Cuando Julio II murió, en 1513, su sucesor, León X, más inclinado a los placeres terrenales y cinegéticos que a presentar batalla, no vio la necesidad de alterar el statu quo artístico y financiero que encontró. Quizá porque Agostino Chigi, apasionado banquero sienés y empleador predilecto de Rafael, le recibió en su pontificado con un préstamo de 75.000 ducados.
Para Chigi, que perdía y recobraba la amistad con Julio II como van y vienen los valores bursátiles, Rafael pintó una de sus obras cumbres al fresco: la Logia de Psiche, en Villa Farnesina. Con música barroca de fondo y la luz primaveral del ajetreado Trastevere inundándolo todo a través de los ventanales de la terraza cubierta, Gabriele Finaldi, director adjunto del Prado, detallaba en una reciente visita a Roma, y con su contagioso interés por las historias de la pintura antigua, algunas de la excentricidades de Chigi, que dan una idea del ambiente de despreocupación en el que Rafael vivió sus años de plenitud. “Cuentan que en las comidas aquí celebradas se empleaba una vajilla de oro que luego se tiraba al Tíber. Luego, al parecer, se recogía con una red tendida previamente en el fondo del río”.
No fue aquel el único desprecio a la mesura que contemplaron estas paredes. Giorgio Vasari, pintor y arquitecto que sin embargo alcanzó la inmortalidad como el primer historiador del arte, cuenta en el tratado publicado en 1550 Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimbabue a nuestros tiempos (Cátedra) que Chigi se vio obligado a colocarle a Rafael una cama para que terminase el encargo que se le había hecho sin dejar de atender sus impulsos sexuales.
“Rafael era una persona muy enamoradiza y aficionada a las mujeres, siempre dispuesto a servirlas”, escribió Vasari, tipo dado a la discreción, pero obligado por los célebres amoríos del genio, aventuras en las que contaba con la complicidad de su íntimo amigo Giulio Romano. Dos cuadros del pintor destacan sobre los demás en su incesante búsqueda del ideal de belleza femenina. Retrato de mujer, conocido como La Velada (hoy en Florencia), y La Fornarina, pintado en un gesto de extremada sensualidad y conservado en la Galería Nacional de Arte Antiguo de Roma, en el Palacio Barberini.
Solucionarle la logística amatoria no era la única manera de atizar a Rafael. También funcionaba el truco de enfrentarle continuamente al arte de sus enemigos, ardid por lo demás muy extendido entre los mecenas del Renacimiento. Contra Sebastiano del Piombo se vio arrojado por ejemplo durante la decoración de la Farnesina y ante el encargo del que sería su último cuadro, La transfiguración, destinado a presidir inacabado su funeral en el Panteón romano, donde hoy descansan sus restos acompañados del epitafio “Esta es la tumba de Rafael, en cuya vida la Madre Naturaleza temió ser vencida por él y a cuya muerte ella también murió”.
Cierto es que Del Piombo nunca pareció rival de la misma altura de su maestro Miguel Ángel. Es célebre la anécdota que cuenta que Rafael cambió su forma de atacar los frescos de las estancias vaticanas cuando Bramante le permitió ver sin permiso parte del trabajo de su contrincante en la Capilla Sixtina. Siempre estuvo nuestro hombre presto a competir, atento al trabajo de Leonardo y de otros. “Sentía pánico a la obsolescencia”, explicó Falomir durante un paseo por la Pinacoteca vaticana, “desde el día en que vio cómo Perugino, con quien se formó, pasó de ser un gran pintor a un mero condenado a la irrelevancia”.
Guiado por la luz de aquella revelación, no descansó hasta verse solo en la cúspide de los artistas de Roma. Sucedió a la llegada de León X (a quien también retrató, aunque luciese un gesto ciertamente más bobalicón). Hacia 1514, Miguel Ángel, aislado por su ingobernable temperamento, se hallaba enfrascado en una de sus titánicas tareas escultóricas. Y Leonardo (tercer vértice de la santísima trinidad del Renacimiento descrita por Falomir), de quien, según Delieuvin, Rafael estudió atentamente el segundo cartón de la Santa Ana durante su estancia en Florencia, era un anciano superado por la ambición de sus obsesiones científicas. Entonces, el pobre chico de Urbino fue invitado a suceder a Bramante, muerto ese año, como jefe de antigüedades de Roma y pudo dar rienda suelta a otra de sus grandes pasiones: la arqueología.
Al nombramiento siguieron tiempos de enorme actividad para Rafael, años de ideas esbozadas que otros se encargaban de culminar. “Todo el mundo comprendió, no solo en Roma, la máxima que dice que si quieres ver algo terminado con rapidez, debes encargárselo a un hombre ocupado”, afirma Tom Henry. “En esta época solo se puede certificar la autoría al 100% de los cuadros que pintó de sus amigos y benefactores”. Entre ellos, tres de las estrellas de la exposición, los retratos de Baldassarre Castiglione (1519) y el autorretrato con Giulio Romano, y el de Bindo Altoviti (1516-1518), provenientes del Louvre y de la National Gallery de Washington.
Estas piezas, pero sobre todo la imponente La transfiguración, ofrecen la poderosa tentación de imaginar qué habría podido salir del pincel de Rafael de no haber sucumbido tan joven a su propia leyenda. Incluso Henry, cuya religión, “el pensamiento positivo anglosajón”, no le permite esta clase de aventuras en los resbaladizos terrenos del arte-ficción, se atreve a considerar que, si no hubiera muerto, la evolución del arte occidental se habría ahorrado unos 80 años.
‘El último Rafael’ ocupará las salas del Prado entre el 12 junio y el 16 de septiembre.
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/31/actualidad/1338475533_678753.html

jueves, 31 de mayo de 2012

Por qué hay tantos terremotos en Italia

La Torre dei Modenesi tras el terremoto en Finale Emilia, cerca de Bologna.
Es una imagen impactante. Un reloj en una torre derruida en la ciudad de Finale Emilia cerca de Bolonia. La imagen seguramente será mostrada una y otra vez cuando se hable en el futuro de las consecuencias de los terremotos. Pero Italia no precisa que le recuerden cuál es el poder destructivo de un sismo.
Los dos grandes temblores recientes, de magnitudes 6,0 y 5,8, en la región de Emilia Romagna han dejado más de 20 muertos y miles de personas sin hogar.
Italia es un territorio con gran actividad sísmica y a lo largo de su historia estas tragedias han costado la vida de decenas de miles de víctimas.
En 1908, se estima que cerca de 70.000 personas murieron en un terremoto con magnitud 7,2 que literalmente aplastó la ciudad siciliana de Mesina. Un tsunami agregó más miseria poco después a la población desesperada.
Algunos expertos señalan que los terremotos han influenciado todo en Italia, desde la distribución de la población hasta la arquitectura. Y esta historia ha sido registrada con lujo de detalles.
Cada vez que un sismo dañaba una iglesia, la población local insistía en repararla, documentando todo el proceso de reconstrucción en tomos de folios que se han convertido ahora en una rica fuente de información sobre la historia sísmica del país.

Tirones y empujones

A gran escala, los problemas de esta nación pueden verse en el contexto de la colisión entre las placas tectónicas Africana y Euroasiática. Pero cuando se trata del caso específico de cada sismo, el panorama es mucho más complejo.

UN SIGLO CON GRANDES TERREMOTOS

  • 2009: L'Aquila (Magnitud 6,3) - 295 muertos
  • 1980: Irpinia (M 6,5) - 3,000 muertos
  • 1976: Friuli (M 6,5) - 1,000 muertos
  • 1968: Belice (M 6,5) - 231 muertos
  • 1930: Irpinia (M 6,5) - 1,404 muertos
  • 1920: Toscana (M 6,4) - 171 muertos
  • 1919: Mugello (M 6,3) - 100 muertos
  • 1915: Avezzano (M 7,0 - 32,610 muertos
  • 1908: Messina (M 7,2) - 70,000 muertos
  • África se está moviendo hacia el norte dos centímetros por año, por lo que Italia está siendo sometida al mismo tiempo a "empujones y tirones" en una dinámica compleja. El Mar Tirreno, al oeste, entre el territorio continental italiano y Córcega y Cerdeña, se está abriendo lentamente. Los científicos señalan que este fenómeno contribuye a movimientos en los Apeninos, la cadena montañosa que atraviesa el centro del país.
    Y hay evidencia de que al este, en el Adriático, la corteza terrestre continúa moviéndose debajo de Italia, aunque éste es un punto debatido. Datos obtenidos con sistemas GPS (sistemas de posicionamiento global por satélite) también indican que toda esta región se está desplazando hacia el noreste.
    Susanne Sargeant, del Instituto Geológico Británico, dijo a la BBC que "el riesgo sísmico en Italia es bien conocido, pero reforzar las construcciones del país representa una tarea enorme".
    "Muchas de las construcciones antiguas podrían ser fortalecidas. Está probado que estos sistemas funcionan, pero llevarlos a la práctica en una escala de este tipo es un gran desafío".

sábado, 26 de mayo de 2012

Por qué el público sigue leyendo "El Profeta" de Jalil Gibrán

Con más de cien millones de copias vendidas, Jalil Gibrán es uno de los poetas más populares del mundo. Pero para la gran mayoría de los críticos, su obra más conocida, "El Profeta", no posee mayor valor literario. Shoku Amirani y Stephanie Hegarty, del Servicio Mundial de la BBC, indagan qué tiene este libro del artista líbanoestadounidense que despertó y aún sigue despertando tanto interés en el público.
Desde que apareció en 1923, el libro nunca ha dejado de publicarse. Traducido a más de 50 idiomas, todos los años figura en la lista internacional de libros más vendidos y aunque la intelectualidad de Occidente nunca reparó en él, versos del "El Profeta" se han colado en innumerables canciones, discursos políticos y también en bodas y funerales.
"Es muy apropiado para una variedad de situaciones y fundamentalmente para esos momentos importantes de la vida. Por eso es un libro que suele regalarse a un enamorado o con motivo de un nacimiento o una muerte. Esto le ha garantizado su amplia difusión, que también se ha hecho de boca en boca", explica Mohamed Salah Omri, catedrático de Literatura Árabe Moderna de la Universidad de Oxford.
Los Beatles, JohnF. Kennedy e Indira Gandhi son algunos de los que han sido influidos por las palabras del poeta.
En opinión de la religiosa Laurie Sue, quien ha oficiado cientos de bodas en las que leyó fragmentos de "El Profeta", el libro "tiene una manera particular de hablarle a la gente en distintas etapas de su vida. Tiene esa cualidad mágica que hace que cuanto más lo leas, más lo entiendas".
PIntura de Gibrán
Además de escribir, Gibrán pintaba. En esta obra retrató a su familia.
"Pero a la vez no promociona ninguna clase de dogma y por eso es accesible para cualquiera, ya sea judío, cristiano o musulmán".

¿Tonto?

El libro está conformado por 26 poemas en prosa pronunciados en forma de sermón por un sabio llamado Almustafá. Este hombre se encuentra a punto de partir hacia su tierra después de 12 años en exilio en una isla, cuando sus habitantes le piden que comparta su sabiduría sobre los grandes temas como el amor, la familia, el trabajo y la muerte.
Su popularidad alcanzó su apogeo en los años 30 y luego en los 60, cuando se convirtió en la biblia de la contracultura.
"Mucha gente se alejó de la iglesia y se volcó a (la ideología) de Gibrán", explica Juan Cole, historiador de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, quien tradujo del árabe varias de las obras del autor.
"Él ofrecía un espiritualismo universal sin dogma, en oposición a la ortodoxia religiosa, y su visión de la espiritualidad no era moralista. De hecho, alentaba a la gente a no ser crítica"
Juan Cole, Universidad de Michigan
"Él ofrecía un espiritualismo universal sin dogma, en oposición a la ortodoxia religiosa, y su visión de la espiritualidad no era moralista. De hecho, alentaba a la gente a no ser crítica".
A pesar de la inmensa popularidad de sus escritos, o quizá debido a ello, "El Profeta" fue catalogado en Occidente como simplista, inocente y carente de sustancia.
"Aunque la mayoría de sus obras estaban escritas en inglés, no pasaron a formar parte de la literatura relevante en ese idioma", explica Cole.
"Los académicos occidentales lo consideraban un bobo porque resultaba atractivo para las masas. Creo que Occidente no lo comprendía. Ciertamente él no lo era y de hecho sus obras en árabe están escritas en un estilo muy sofisticado".
Incluso su editor, Alfred A. Knopf, sentía hacia su obra una especie de desprecio. Cuando en 1965 le preguntaron quién leía "el Profeta", respondió que no tenía la menor idea. "Debe ser un culto", dijo. Sin duda un comentario bastante desagradecido de su parte ya que gracias a "El Profeta" recaudó sumas de dinero no poco considerables.

Gibrán, el revolucionario

"El Profeta"

Sobre el amor: Ámense los uno a los otros, pero no hagan del amor una prisión. Es mejor que sea un mar que se mueve entre las orillas de sus almas.
Sobre los hijos: Tus hijos no son tus hijos. Son los hijos de la vida.
Sobre la belleza: La belleza es la eternidad mirándose a sí misma en un espejo. Pero tú eres la eternidad y tú eres el espejo.
En Líbano, su país natal, Gibrán sigue siendo un héroe literario.
Su estilo, alejado de la escuela clásica, marcó el inicio de un nuevo movimiento en la prosa poética de la literatura árabe.
Para los árabes, Gibrán es un rebelde, tanto en el sentido literario como en lo político. Él emigró a Estados Unidos cuando tenía 12 años, pero regresó a Líbano tres años más tarde a estudiar. Allí fue testigo de las injusticias que sufrían los campesinos bajo los gobernantes otomanos.
"Era cristiano y veía las cosas que se estaban haciendo en nombre del cristianismo y no podía aceptarlas", explica Suheil Bushrui, Profesor de la Universidad de Maryland, en EE.UU.
En sus escritos, Gibrán denuncia la opresión de las mujeres y la tiranía de la iglesia y hace un llamado para liberarse del dominio otomano.
"Lo que hacía era revolucionario", dice Cole. "Por eso dentro de la literatura árabe es visto como un innovador, similar a la figura de W.B.Yeats para Occidente", añade.
Los líderes políticos consideraban que sus ideas eran dañinas para los jóvenes y uno de sus libros, "Espíritu rebelde", fue quemado en el mercado de Beirut apenas salió publicado.

Un libro escrito por cualquiera

Dibujo de "El Profeta"
Gibrán dibujó al Profeta después de haberlo visto en un sueño.
En la biografía escrita por Jean Gibrán, esposa del ahijado del poeta, salen a la luz algunos aspectos no tan favorables de Gibrán, quien se dedicó entre otras cosas a fomentar el culto a su personalidad.
El libro dice que llegó incluso a crear una mitología entorno a sí mismo y que tenía pretensiones de pertenecer a la nobleza.
Pese a estas particularidades, dice la biógrafa, Gibrán nunca se hizo pasar por santo o por profeta. "Como pobre pero orgulloso inmigrante entre la élite de Boston él no quería sentirse despreciado por los demás. Era un ser humano frágil, consciente de sus propias debilidades".
Pero a sus lectores, estos detalles no parecen importarles.
"Yo no sé cuánta gente que tomó alguna vez entre sus manos un ejemplar de "El Profeta" tiene idea del hombre que fue Gibrán o quiera saberlo", dice el especialista en Literatura Árabe Moderna Salah Omri.
"Parte del atractivo es quizá que este libro pudo haber sido escrito por cualquiera", concluye el académico.

lunes, 7 de mayo de 2012

Los dinosaurios gigantes calentaron al planeta con sus emisiones de gas metano, según un nuevo estudio

Científicos británicos estimaron los niveles de este gas liberados debido a la flatulencia de especies de saurópodos, incluyendo a los brontosaurios.
Extrapolando los datos existentes sobre gases producidos por el ganado vacuno, los investigadores concluyeron que los dinosaurios llegaron a producir anualmente cerca de 520 millones de toneladas de metano.
Estas emisiones podrían haber jugado un papel clave en el calentamiento de la Tierra hace 150 millones de años, según los investigadores.

Microbios
Los investigadores creen que los dinosaurios emitieron cerca de 520 millones de toneladas de metano cada año.
Las especies de saurópodos, como los Apatosaurus louise o brontosaurios, eran animales herbívoros de gran tamaño. Tenían 4, 5 metros de altura, una longitud superior a los 25 metors y un peso similar a cuatro elefantes.
Lo importante es comprender el papel de los organismos microscópicos que vivían en el sistema digestivo de estos animales, señaló David Wilkinson, profesor de la Universidad John Moore en Liverpool, Inglaterra, y uno de los autores del estudio.
"Los microbios, su ecología y el papel que juegan en el planeta, son algunos de los temas científicos que más me interesan", dijo Wilkinson a la BBC.
"Si bien son los grandes dinosaurios los que captan la imaginación popular, fueron los microbios en sus intestinos los que elaboraron el metano".

Cálculo
El metano es uno de los principales gases de invernadero, veinte veces más potente que el dióxido de carbono o CO2. Absorbe la radiación infrarroja del Sol y la atrapa en la atmósfera, causando un aumento en la temperatura.
Durante la Era Mesozoica, la temperatura de la Tierra aumentó 10 grados centígrados, según estudios anteriores.

PRODUCTORES DE METANO
Los microbios en los estómagos de los animales rumiantes producen metano al descomponer material vegetal. El gas es liberado como flatulencia.
Entre los rumiantes herbívoros modernos se encuentran el ganado vacuno, las cabras y las jirafas.
El metano atrapado en capas de roca subterráneas también puede ser liberado durante operaciones de exploración de gas natural.
Sabiendo que los gases liberados por el ganado contribuyen en forma significativa a los niveles de metano, los científicos se basaron en la información actual para estimar el posible impacto de los saurópodos en el clima.
Para sus cálculos, los científicos se basaron en estimaciones del número de dinosaurios y en una escala que vincula la cantidad de biomasa con diferentes niveles de producción de metano.
"Las vacas liberan hoy en día entre 50 y 100 millones de toneladas de metano por año. Nuestra estimación para los saurópodos se sitúa en torno a los 520 millones de toneladas", señaló Wilkinson.
Las emisiones actuales de metano se estiman en 500 millones de toneladas anuales, provenientes no sólo de animales sino de otras fuentes, como actividades industriales.
Las emisiones en la era Mesozoica pueden haber sido incluso mayores a lo estimado, según Wilkinson.
"Además de los dinosaurios, había otras fuentes de metano en esa época, por lo que los niveles totales de este gas pueden haber sido aún mayores".

El estudio fue publicado en la revista Current Biology.

BBC Mundo

sábado, 5 de mayo de 2012

Las mil bolitas...

Cuanto más envejezco, más disfruto de las mañanas del sábado. Tal vez es la quieta soledad que viene por ser el primero en levantarse o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo... De todas maneras, las primeras horas de un sábado son en extremo deliciosas.
Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radio-aficionado, con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra. Lo que comenzó como una típica mañana de sábado, se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando...  Déjenme contarles:
Sintonicé mi equipo de radio en banda de 20 metros, para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana. Después de un rato, me topé con un colega que sonaba un tanto mayor. Él le estaba diciendo a su interlocutor, algo acerca de "unas mil bolitas". Quedé intrigado y me detuve para escuchar con atención: - Bueno, Tomás, -decía- de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo. Estoy seguro que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo.  Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar 70 horas a la semana para sobrevivir. ¡Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija!  Continuó: - Déjame decirte algo, Tomás, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis prioridades.

Y entonces fue cuando empezó a explicar su teoría sobre las "mil bolitas". - Mira, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos 75 años, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos 75 años. Entonces multipliqué 75 años por 52 semanas por año y obtuve 3.900 que es la cantidad de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida. - No te distraigas y sígueme, Tomás, que voy a la parte importante. Me tomó hasta que casi tenía 55 años pensar todo esto en detalle. Continuó: - Y para ese entonces, con mis 55 años, ¡¡ya había vivido más de 2.800 sábados!! Me puse a pensar que si llegaba a los 75, sólo me quedaban 1.000 sábados más que disfrutar.  Así que fui a una juguetería y compré todas las bolitas que tenían. Tuve que visitar 3 tiendas para obtener 1.000 bolitas.  Las llevé a casa y las puse en una fuente de cristal transparente, junto a mi equipo de radio aficionado. 
Yo seguía escuchando atentamente:  - Cada sábado, a partir de entonces, tomé una canica y la he tirado. - Descubrí que al observar como disminuían las bolitas, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra, para ajustar y adaptar tus prioridades en la vida. Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos despidamos y lleve a mi bella esposa a desayunar... Esta mañana, saqué la última canica de la fuente de cristal y entonces me di cuenta de que si vivo hasta el próximo sábado me habrá sido dado un poquito más de tiempo de vida y si hay algo que todos podemos usar, es un poco más de tiempo... Me gustó estar en contacto contigo, Tomás, y espero que puedas estar más tiempo con tu familia. Hasta pronto, se despide "el hombre de 75 años…" Cambio y fuera, ¡Buen día!

Uno podría haber oído un alfiler caer al suelo en la banda cuando este amigo se desconectó. Creo que nos dio a todos bastante para pensar.
Yo había planeado trabajar en la antena aquella mañana y luego iba a reunirme con unos cuantos radio aficionados para preparar la nueva circular del Club... En vez de aquello, desperté a mi esposa con un beso,  - "Vamos querida, te quiero llevar con los chicos a desayunar afuera". - ¿Qué pasa? - preguntó ella sorprendida. - Nada; es que no hemos pasado un sábado junto con los chicos en mucho tiempo. - Por cierto, ¿podemos parar en la juguetería mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas bolitas... 
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde… A tomar café corriendo porque estamos atrasados… A comer un sándwich porque no da tiempo para comer a gusto… A salir del trabajo directo a casa porque ya es la tarde… A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día… A esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir"… A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta… A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos… A sentarnos en la fila 1 del cine y torcer el cuello porque estaba lleno… A añorar el fin de semana porque el trabajo está duro… A desperdiciar el fin de semana durmiendo porque siempre tenemos sueño atrasado…
¡¡¡ Nos acostumbramos a ahorrar la vida..!!! Y que poco a poco, igual se gasta… y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.


Alguien dijo:
"La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja"

jueves, 3 de mayo de 2012

Los estudios de anatomía de Leonardo, casi tan buenos como el 3D

A lo largo de su vida, Leonardo da Vinci hizo miles de anotaciones y dibujos sobre el cuerpo humano, algunos de los cuales se exhiben a partir de esta semana en las galerías del palacio de Buckingham, en Londres. ¿Pero qué tanto se acercó el genio del Renacimiento a la realidad?
Da Vinci quería entender cómo estaba compuesto el cuerpo, y cómo funcionaba. Entre 1507 y 1511, el artista trabajó en la universidad de Pavía con el profesor de anatomía Marcantonio della Torre, lo que le garantizó acceso a numerosas autopsias.
Pero al momento de su muerte en 1519, el gran tratado que planeaba escribir sobre la materia estaba incompleto y sus documentos quedaron sin publicar. El hecho de que sus anotaciones estuvieran hechas en su característica escritura "de espejo" sugieren que no estaba listo para darlas a conocer a la comunidad científica.
Anatomistas clínicos consideran que el trabajo de Leonardo estaba muy adelantado a su tiempo y que en algunos aspectos podría ayudarnos a entender el cuerpo incluso en la actualidad.
¿Cómo se comparan estos dibujos, hechos hace más de 500 años, a lo que la tecnología de imágenes digitales puede decirnos hoy?
El craneo





Por ejemplo, en un cuaderno de 1489 hay una serie de dibujos meticulosos del cráneo humano.
Da Vinci corta el frente del rostro para mostrar lo que hay debajo. Es difícil cortar estos huesos sin dañarlos. En otros documentos figura un dibujo de los cuchillos que utilizó.
Según Peter Abrahams, profesor de Anatomía Clínica de la universidad de Warwick, en el Reino Unido, la imagen del artista es tan exacta como la que pudieran producir artistas científicos hoy en día.
Señala Abrahams que los pequeños huecos que figuran en la imagen de Leonardo "son absolutamente correctos desde el punto de vista anatómico".
"Leonardo fue un observador y un científico experimental meticuloso. Dibujó lo que vio y tenía la habilidad de dibujar lo que veía en forma perfecta", dice.


El torso










De acuerdo con el profesor Abrahams, la parte superior de este dibujo del torso constituye una observación muy exacta.
El hígado, por ejemplo, aparece en el lugar correcto, justo abajo del seno de la mujer. Su tamaño sugiere que es posible que la "modelo" sufriera de alguna enfermedad hepática.
Sin embargo, más abajo en la gráfica hay algunos problemas. Abrahams dice que el dibujo del útero es incorrecto. La imagen le recuerda a lo que puede apreciarse en animales como las vacas.
Es posible que, dada la dificultad para obtener cadáveres femeninos, da Vinci usara el conocimiento que había obtenido de la disección de animales para ayudarse a comprender el cuerpo humano.


La columna










Se cree que el dibujo de la columna vertebral que se muestra aquí es la primera descripción exacta de esta parte del organismo en la historia de la humanidad.
Según Peter Abrahams, da Vinci capturó perfectamente la delicada curva e inclinación de la espina dorsal y la forma en que las vértebras encajan las unas en las otras.
Este dibujo en sí mismo le hubiera asegurado al artista italiano un lugar en la historia. Pero se trata sólo de uno en una serie de dibujos con los que amplió las fronteras de la ciencia. Leonardo diseccionó y escribió sus observaciones sobre cada hueso en el cuerpo humano, excepto los del cráneo.
Para el profesor Abrahams, las habilidades de da Vinci como arquitecto e ingeniero lo ayudaron a deducir cómo funciona realmente el cuerpo.
"Esta visión mecánica sólo se ha vuelto popular en el campo de la cirugía en los últimos 50 o 60 años", dice.


El embrión










A pesar de que deseaba dibujar el cuerpo a la perfección, Leonardo estaba casado con ciertas ideas que había heredado del Medioevo. Por ejemplo, pensaba que el sistema reproductivo humano se parecía al de las plantas.
"Todas las semillas tienen un cordón umbilical que se rompe cuando la semilla alcanza la madurez", escribe Leonardo.
En la foto se ve un embrión dibujado por él. El útero aparece abriéndose como los pétalos de una flor.
Cuando murió, sus detallados dibujos quedaron en manos de su asistente Francesco Melzi. Pero observaciones revolucionarias, como el flujo de la sangre hacia el corazón, se perdieron para siempre.
Anatomistas como el profesor Abrahams creen que el trabajo de Leonardo estaba adelantado a su tiempo al menos 300 años. Dicen que sólo recientemente, gracias a la tecnología 3D y a las imágenes en movimiento, ha sido posible dar un paso más allá de lo que lograron el ojo y la mano de Leonardo.


Robin Banerji
BBC World Service